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Friday 18 October 2019
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Los que sienten el mar

Cuando se trata del mar, hay hombres que siempre tienen algo que decir. Hoy, los océanos celebran su día y quiénes mejor que los pescadores matanceros para homenajearlos. Por eso nos fuimos, grabadora en mano, a la ribera de nuestro San Juan y bastó decir que éramos de Radio 26 para que los hombres de allí nos hablaran con gentileza y sencillez.

El primero que uno ve y agarra para que hable, nunca quiere hacerlo. No obstante, es el mismo que te sirve de guía y te arrastra hacia donde están los de más experiencia; los que saben. Así llegamos a José Luis, o “Polaquito”,  como todos le dicen, quien luego de un poco de persuasión, aceptó conversar con el aparato receptor de sonido.

“Llevo unos cuantos años en la pesca; desde niño, mi papá –el “Polaco”– me crió aquí con él y hasta hoy estoy pescando. Siempre aquí, en el río San Juan. Sinceramente, cuando salimos a pescar, para cualquiera que le guste esto, verdaderamente es de mucha satisfacción. Nos encanta salir porque, bueno, a uno le gusta y lo siente, cojas o no cojas.”

Sarmiento recién llegaba de la corrida del pargo con un humilde botín. Nos dijo que él no pronunciaba bien la “r”, pero que sus errores al hablar después podíamos arreglarlos.

“Yo llevo pescando más de 30 años. El mar es una caja de sorpresas. Hay muchas cosas impredecibles para el pescador. En el mar a veces te encuentras que hay unas corrientes excesivas. Siempre en el mar se pasan sustos: turbonadas que han durado prácticamente una hora, cayendo rayos, truenos y mucha marejada y agua en abundancia. Pero, bueno, uno con la experiencia y oyendo los partes meteorológicos, pues, se ayuda a poder enfrentar eso y salir cuando realmente se puede en las embarcaciones nuestras.”

Había un viejo canoso sentado sobre una goma de tractor. Tenía los ojos de un azul tan intenso que daba hasta pena fijar la mirada. Hablaba bajo y lo primero que dijo fue “qué se yo del océano”. Al final, logramos sacarle unas líneas:

“Noooo, la embarcación… para prepararla hay que llevar de todo. Todo lo que sea seguridad de uno hay que llevarlo: los salvavidas, el remo, cosas para incendios… Es peligroso igual que cualquier otra cosa. No es un juego. Porque hace un tiempo allá afuera y si no tienes decisión de lo que vas a hacer, de lo que puedes y no puedes hacer, te puede costar la vida. Porque un error, te cuesta la vida.”

Juan estaba sentado en una silla medio rota con la vista en el río, paralelo al puente Sánchez Figueras; el que la gente llama “el de la Plaza”, “el del escudo”, “el de San Luis”. Antes de que su cigarro le quemara los dedos, nos aseguró que el Atlántico es un lugar perfecto para pescar…

“Yo iba hacia Bahamas y la captura era buena, de varias toneladas. Esa es una zona muy rica de pescado donde apenas se veían embarcaciones. Solamente los barquitos de Caibarién y los de Matanzas era lo que yo veía. Para mí, cuando yo pescaba, eso era ricura. Digo ricura porque cogía mucho fresco. Estaba en el fresco, pescando, contento por la captura que hacía.”

El “Indio” andaba lejos y, después de algo de insistencia, viró su cabeza y vociferó:

“Sobre el mar lo que yo puedo decirle es que las personas a las que le guste que se acerquen a él. Te distrae, te saca del mundo.”

El muchacho del bote no parecía de Matanzas. Su acento sonaba como del oriente del país. Pero estaba allí, sonriente, limpiando un pequeño barco a orillas del San Juan.

“El mar para mí es todo. Esa es mi vida. Eso es lo más lindo que hay. Me gusta cuidarlo. Eso es… ojalá todo el mundo pudiera cuidarlo como lo cuido yo. Aquí estoy, loco por regresar. Voy a la corrida del pargo que es lo que me gusta a mí.”

Los pescadores del San Juan no son los hombres que mejor hablan en Matanzas, pero luego de conversar con ellos no nos quedaron dudas de que sí los que más conocen de las esencias del mar. Son quienes más lo sienten, quienes más lo viven. Por eso, cuando preguntaban qué decir, cómo hablar, solo pudimos responderles que lo hicieran como ellos mismos.

Y aquí está, en parte, el qué y el cómo de lo que ellos dicen y sienten del mar.



Estudiante de Periodismo


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