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Friday 18 October 2019
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Tomás Soto dirigió y ganó en el béisbol profesional de Colombia

El béisbol profesional colombiano comenzó en 1948, siendo las zonas del país que más apoyo dieron a este deporte las de Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Sincelejo, Montería y Medellín. Desde esa época muchos jugadores y directores cubanos pasaron por esos torneos, dejando una huella de calidad y entrega al terreno reconocida por los fanáticos y dirigentes.

En el caso de los managers, siete cubanos han conseguido ganar campeonatos, tres de ellos fueron a la cuenta del cardenense José Martínez, uno con los Indios de Cartagena, en la temporada de 1979 a 1980 y dos con el Café Universal, de Barranquilla, en los años 1981-1982 y 1982 a 1983, récord para la Liga, que fue igualado por el colombiano Néder Horta con los Tigres de Cartagena, en las campañas de 2005-2006 y 2006-2007 y el tercero en la de 2011-2012, con los Toros de Cali.

Los restantes directores campeones oriundos de la Isla fueron el matancero Pedro Pagés, quien abrió con los triunfos en la campaña de 1953 y la siguiente de 1954 con el Torices; Gaspar Del Monte con los Indios, en la de 1955-1956; Rigoberto Mendoza, también con los Indios en la Serie 1980-81; Carlos Alfonso, con Cerveza Águila, en 1983/84; José Tartabull, quien ganó dos, uno con los Caimanes de Barranquilla, en 1985 y después en 1996-97 con los Rancheros de Sincelejo y Tomás Soto Fernández, ganador del torneo de 1994-95, con los Caimanes de Barranquilla.

Sobre esa actuación de Soto, que muy pocos cubanos conocen, hasta entonces ningún amateur había asistido a trabajar como director de un equipo profesional en Ligas de otros países acreditado por las autoridades deportivas cubanas.

El tema bien merecía una entrevista, por lo que contactamos con Tomás para recordar aquella actuación en la ciudad de Barranquilla, que será sede del 19 de julio al 3 de agosto de los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 2018.

“Yo había realizado algunas ayudas técnicas en Italia y México, cuando en 1994 Cubadeportes solicita mis servicios para trabajar en Barranquilla con un equipo amateur denominado H. Rivero en un campeonato departamental. Preparamos al conjunto y lo dirigí, conquistando el primer lugar de ese certamen.”

Sobre su inclusión en el equipo Caimanes de Barranquilla, por cierto el más ganador de la pelota profesional colombiana con nueve títulos, Soto asegura que para él había sido una gran sorpresa: “a los pocos días del triunfo con el equipo Rivero, se me acerca el señor Farid Chard, descendiente de árabes, quien era el presidente de los Caimanes y me pregunta si yo quería dirigir al equipo en la Liga Profesional. Le dije que por mi parte no había problemas, pero tenía que consultar con mi representante cubano. Le explico la situación a Mario Peláez, de Cubadeportes y me autorizan a renovar el contrato. Así es que de nuestro béisbol aficionado paso al de carácter profesional”.

Cuando este legendario beisbolista, oriundo del poblado de Guásimas, en el municipio matancero de Cárdenas toma las riendas del Barranquilla, este equipo llevaba diez años sin ganar en esos torneos.

“Conseguí el pase a la final, ante una fanaticada delirante en cada salida del equipo y discuto el título nada menos que frente al Cartagena, considerado el eterno rival de los Caimanes, al que vencimos en cuatro de los seis desafíos que escenificamos.”

Según reflejó entonces el periodista William Vargas Llera, del centenario diario El Heraldo, el play-offs comenzó en el estadio Tomás Arrieta, de Barranquilla, donde hubo división, es decir, un triunfo para cada equipo; después en el parque 11 de Noviembre, de Cartagena, los de Soto ganaron dos de los tres encuentros señalados.

Con ventaja de tres juegos a dos, la serie se traslada de nuevo a la instalación barranquillera en la que no hubo necesidad de efectuar el séptimo partido, ya que en el sexto, ofensiva oportuna y excelente trabajo del abridor Jesús Delgado y el cerrador Johnny Navera, condujeron a la victoria con marcador de 5 por 3. Barranquilla se sumergió en una inmensa fiesta de dos días.

Tomás Soto reconoce que la huelga de los jugadores de las Grandes Ligas, que aconteció en 1994, le dio más brillantez al torneo, pues muchos peloteros de aquel béisbol pudieron jugar ese año en Colombia.

“El equipo tenía fortaleza, contaba con jugadores colombianos, venezolanos, dominicanos y puertorriqueños. No quiero pasar por alto el rendimiento del local Edgar Rentería, un joven que sería una estrella en la MLB y quien se convirtió en líder entre aquellos destacados beisbolistas.”

En la nómina de los Caimanes de ese año aparecían Gerónimo Blanco, Pablo Pérez, los hermanos Edgar y Edison Rentería, Alfredo Jiménez, Carlos Balcázar, Ademir Niño, Leonardo Patiño, Alex Gómez, Alberto Flores y uno de los mejores lanzadores de Colombia, Roque Román. El resto del equipo lo conformaban Julio Franco, Johnny Navera, Jesús Delgado, Gilberto Elisánchez, Argenis Conde, Pedro Chávez, Marcos Manrique, Jesús González y Julio de Armas, así como Gerardo Sánchez, David Colón y Carlos Maldonado.

En el cuerpo de dirección estaban, además de Soto, los asistentes Ubaldo Salinas, Boris Villa y el morocho Ángel Castro. El médico Adalberto Charris, el masajista Eduardo Martínez y el cargabates era José Pérez.

Al siguiente año, en la campaña 1995-1996, nombran de nuevo a Soto para dirigir y consigue clasificar al equipo para el play-off, sin embargo, no puede asistir a la discusión del gallardete.

“Parece que ya había vencido el presupuesto y no reanudaron el contrato, por lo que esa final la dirigió el auxiliar Ubaldo Salinas y lamentablemente no pudo conseguir la victoria ante los Tigres de Cartagena.”

Para concluir, luego de reconocer que fue una etapa muy importante en su vida, expresó: “guardo muy buenos recuerdos de Barranquilla, de sus jugadores y de la afición, de los que aún recibo algunos mensajes de aprecio y gratitud. Creo que eso me regocija, tanto como el haber ganado el certamen.”

Este triunfo conseguido por Tomás Soto Fernández demostró una vez más que en Cuba siempre ha existido talento suficiente para triunfar en cualquier categoría beisbolera, tanto como jugador, técnico o director.

MOMENTOS DESTACADOS DE SU VIDA DEPORTIVA

Soto compitió desde muy joven en las fuertes Ligas de Pedro Betancourt, con la Pasta Gravi; en la Unión Atlética, con el Regla; y en la de Quivicán con los Estibadores de Regla y el fuerte trabuco de la Rayonitro, de Matanzas y es fundador de nuestras Series Nacionales de Béisbol, en las que acumuló tres campeonatos con los equipos Occidentales, Industriales y Henequeneros en diez años como jugador.

Su labor como director comenzó con Citricultores en la campaña XXI (1981-1982), con un segundo lugar y ese propio año es segundo con el Matanzas en la 8va. Selectiva, mejor ubicación de un equipo matancero en esos fuertes torneos. Vuelve a ocupar un segundo puesto en la Serie XXII con los del cítrico, hasta que en la campaña XXIII (1983-1984), conquista el Campeonato Nacional. Con ese triunfo, Soto pasó a formar parte del selecto grupo de nueve que en la historia de las Series Nacionales han sido titulares como jugador y director.

Se mantuvo en nueve Series como director, en las que ganó 265 juegos y perdió 269, aunque sus mejores promedios de ganados y perdidos fueron en las cinco primeras cuando ganó 191 juegos y perdió 109 para average de 637. En dos Series Selectivas ganó 54 juegos y perdió 48, para 529. Su promedio de ganados y perdidos se vio perjudicado en los últimos cuatro torneos que dirigió (tres a Citricultores y 1 a Matanzas), debido a que Henequeneros se fortaleció a partir de 1988 y los “ácidos” quedaron como equipo escuela, y computaron muchas más derrotas que victorias.

Internacionalmente tiene triunfos como director con equipos de la Sociedad Cuprar Baseball, de Italia, en 1992, en las categorías menores, de mayores y también en un equipo femenino de softbol; ganó con un Cuba B, en un torneo José Antonio Huelga, además de ser titular de un certamen Mundial de Clubes Campeones en México, en 1991, al frente de Henequeneros y de los dos torneos señalados en Colombia, uno profesional, entre sus principales actuaciones.



Comentarista-narrador deportivo en Radio 26. Matanzas. Cuba. Vive en Matanzas


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