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Friday 18 October 2019
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Desgarra

¿Has sentido en carne propia lo que es la palabra amputar?¡Cuánto duele, cuánto daña, cuánto destroza no solo al cuerpo sino al alma!
¡Solo trato de imaginar hasta donde puede destrozar si le adicionamos la palabra inocencia! Creo que está de mi parte que es mejor NO pensarlo; pero hoy lo vemos en vivo y NO podemos estar de espaldas a esta realidad.
A veces una imagen puede más que una palabra, un llanto duele más que una pérdida. La indolencia, la insensibilidad, la falta total de humanismo se conjugan para formar un solo hecho: la separación de los pequeños de quienes le dieron la vida.
¿Y todo por qué? Sencillamente por un enloquecido capricho, una decisión que no es consultada o aprobada por todos, solo por quien se adjudica el derecho de hacer lo que quiere o lo parece.
Unir voces, reclamos, exigencias y denuncias tienen que hacer recapacitar y derogar MALAS determinaciones. Este es un momento en que los hombres de todo el planeta pueden demostrar que todos pertenecemos a la misma especie, la humana; identificada del resto por sus capacidades de pensar.
Si hasta el animal más fiero es capaz de defender su cría, este es el instante en que las madres y los padres deben aliarse a esos que sufren desconsoladamente la separación de sus hijos, encerrados en jaulas como animales indefensos.
Exigir a Trump, no piedad, sino derecho para los infantes es la obligación, más que eso, el deber de todos; regresarlos a sus progenitores y darles el derecho que como seres humanos, Y COMO NIÑOS, tienen.
Esta es otra determinación maniática, como muchas que cada día salen a la luz, de este hombre de quien todos dudan todavía cómo es posible que presida una nación tan extensa y poderosa.
Ojalá sea la última decisión mal tomada, y por supuesto abolida, eso está de más decirlo.



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