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Friday 18 October 2019
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Memoria edificada en Matanzas: Premios de Restauración y Conservación

La memoria de los pueblos no solo reposa en los libros de historia o en investigaciones sobre sus costumbres y raíces culturales. Ni siquiera en la fría humedad de una sala de biblioteca. Resulta más enriquecedor “beber” los antecedentes de un presente, cada minuto más próximo al pasado, en lugares que resaltan ante la mirada de algún amante de la arquitectura.

Decía el político británico Winston Churchill que damos forma a nuestros edificios, luego ellos nos dan forma a nosotros. También se refería a ello Octavio Paz, poeta, ensayista y diplomático, cuando expresó que no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época y su cultura.

Los esfuerzos del Centro provincial de Patrimonio y la Oficina del Conservador se enfocan hacia el rescate de los valores patrimoniales de los inmuebles yumurinos.

Gracias a los desvelos de quienes contribuyen a mejorar la imagen de los sitios representativos de la cultura yumurina, varios de ellos han merecido menciones y premios de Restauración y Conservación, reconocimientos dirigidos a estimular la protección y rescate de los monumentos nacionales y locales, así como el patrimonio edificado, histórico y natural. 

Desde el año 2003, el Consejo de Patrimonio Cultural concede el Premio Nacional de Conservación y Restauración de Monumentos. En Matanzas varios inmuebles han merecido distinciones por la excelencia en la salvaguarda y autenticidad de sus bienes patrimoniales o por la calidad de inversiones, proyectos y ejecución de las obras rehabilitadas.

La otrora Botica Francesa de Ernesto Triolet es el único museo que se dedica a las artes farmacéuticas del siglo XIX con piezas patrimoniales de inigualable valor

En el año 2007 el artista de la plástica Sergio Roque y el grupo ATENART restauraron el Museo Farmacéutico. Declarado Monumento Nacional el 25 de enero de 2008, mereció el Premio Nacional de Restauración ese año por la diversidad e integralidad de los trabajos realizados en su intervención.

La iglesia San Pedro Apóstol, de Versalles, obra del arquitecto Daniel Dall´aglio, es una de las obras representativas del movimiento neoclásico en Matanzas

La iglesia San Pedro Apóstol recibió una reparación capital en el año 2005, bajo la tutela del cura párroco Silvano Castelli, gracias a la cual se alzó con el Premio de Restauración en 2009.

Es un bello monumento que se distingue por su equilibrio de masas, airosa prestancia y dominio magistral de las proporciones hechas canon por el neoclasicismo.

La sede de la ACAA en Matanzas obtuvo mención de restauración en 2004

Monumento al Esclavo Rebelde,

 

Han obtenido menciones de restauración la casa sede de los artesanos en la ciudad, en el 2004; la Ermita de Monserrate, igualmente merecedora del premio de los Arquitectos e Ingenieros en 2010; el hotel Velasco, dos años después y el Monumento al Esclavo Rebelde, antiguo ingenio Triunvirato.

Resulta esencial mantener la historia de las ciudades, ofrecerle a los inmuebles perdurabilidad en el tiempo. Para ello la conservación deviene labor necesaria y compleja.

En la primera mitad del siglo XX, aunque la situación económica de la ciudad no era comparable a la del XIX, en lo cultural Matanzas continuó su desarrollo. En este contexto, en  julio de 1925 se constituye la sociedad feminista Matanzas Tennis Club, con un importante papel en el ámbito  cultural.

El restaurante Bahía está ubicado en la edificación donde radicaba la sociedad feminista Matanzas Tennis Club

El restaurante Bahía, ubicado en la edificación donde radicaba la antigua sociedad feminista, en el año 2013 mereció mención por la cuidadosa labor de preservación de un inmueble significativo de la arquitectura del movimiento moderno de la provincia, que ha mantenido su función pública y uso social, preservando su relación original con el entorno.

Casa de Gonzalo Lima, exponente del movimiento moderno en Matanzas

En el 2016 la casa de la familia Gonzalo Lima, exponente del movimiento moderno, se alzó con mención en conservación. La vivienda, edificada en 1956, se mantiene como patrimonio familiar, lo que evidencia el respeto al proyecto original del arquitecto Enrique Marcet Beato.

En sus tres niveles presenta un alto grado de conservación, tanto en su estructura como en  sus espacios interiores. Mantiene el mobiliario, la carpintería, pisos, cristalería y colores originales.




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