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Friday 18 October 2019
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San Miguel de los Baños: Un paraíso reducido a escombros

A 88 años de inaugurado el Balneario de San Miguel de los Baños, denominado en su época de esplendor como “El paraíso de Cuba”, único de su tipo en el país por sus aguas mineromedicinales aptas para la balneoterapia; se encuentra en un estado de abandono casi total.

En la primera etapa de la esclavitud, cuando la provincia de Matanzas estaba esmaltada por pequeños ingenios, existía en la jurisdicción de Limonar uno de estos, poseído por una familia cuidadosa de sus siervos, entre los que se encontraba uno de nombre Miguel.

El esclavo llegó a inhabilitarse para el trabajo por estar afectado de una enfermedad intestinal y tener ulcerada una pierna. Bajo estas condiciones desapareció. Los que lo conocían creyeron que había buscado la muerte en alguno de los precipicios de las serranías inmediatas.

Al cabo de unos meses el negro Miguel regresó al Ingenio con la salud recuperada. Contó a sus amigos que su curación la había logrado refugiándose en una cueva (hoy conocida como “La Cueva del Negro”), sita a poca distancia de unos manantiales, bebiendo del agua de uno de ellos y bañándose en otro.

A partir de ese momento, los habitantes y dueños de ingenios no solamente comenzaron a visitar los manantiales, sino que escogieron el lugar para favorecer la curación de esclavos enfermos. De esta forma se estableció la costumbre de mandar a las dotaciones de la provincia convalecientes de afecciones en las vías digestivas y en la piel al valle donde lograban curaciones sorprendentes.

En 1868 el Doctor Joaquín F. de Aeulle, Decano de la Facultad de Farmacia de la Universidad de La Habana, procedió a hacer un análisis de las aguas, con lo que se confirmó desde entonces científicamente que estas eran usadas y prescriptas con éxito para la curación de las enfermedades de las vías digestivas y urinarias, para el artritismo y las afecciones de la piel.

Muchos de los doctores matanceros de renombre en la época contribuyeron a que en 1892 las aguas fueran declaradas de Utilidad Pública por la Diputación Provincial de Matanzas, la cual recomendó la conveniencia de construir caminos que las hicieran accesibles a los enfermos. Así narra la historia la Guía Provincial de Matanzas Contemporánea correspondiente a 1942.

El Arquitecto Ramón Recondo Pérez, trabajador de la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería de Matanzas, publicó en diciembre de 2006 un trabajo en la Revista de Arquitectura e Ingeniería titulado San Miguel de los Baños: privilegio de la naturaleza, patrimonio excepcional, donde recuenta cómo en 1906 llega a San Miguel el abogado santiaguero, Manuel Abril Ochoa.

Por prescripción facultativa, Abril Ochoa, debía someterse a tratamiento de las vías digestivas. El letrado Abril fue recuperando su salud, y a partir de ahí, se interesa en adquirir terrenos para establecerse en el lugar, deseoso de erigir una estación termal acorde a las propiedades curativas de las aguas. Para ello visita balnearios de América y Europa, y en 1912 comienza la construcción del Balneario de San Miguel de los Baños, cuyas obras culminan en 1929 y se inaugura en 1930.

La edificación fue asesorada por el Ingeniero Alfredo Colley, quien había tomado parte en los trabajos de edificación del famoso Balneario Monte Carlo en Italia. Además, incluía un hotel para el hospedaje, el cual recibió el mismo nombre del balneario.

Esplendor e inicio del declive

Desde la apertura del Balneario de San Miguel de los Baños, el poblado se convierte en un verdadero centro turístico. Era un lugar polifacético, para descanso, convalecencia y para el fin de semana (de acuerdo con la Guía antes mencionada), con Iglesia, distracciones, bailes, tenis, natación, excursiones a pie y a caballo a las lomas, al monte Jacán, cuevas y sitios encantadores.

El 16 de enero de 1962 el espacio fue cedido al Gobierno Revolucionario, en cumplimiento de lo ofrecido por el Doctor Abril al Ministerio de Industrias. Durante tres lustros continuó dando servicios turísticos y asombrando a sus visitantes con la majestuosidad de su arquitectura, su integración al medio natural y sus valores paisajísticos, según lo investigado por el Arquitecto Recondo en el texto previamente citado.

Elsa Matilde Sánchez Serra, económica del Balneario durante trece años (desde 1978 hasta el cierre en 1991), revela que el hotel vendía entre 60 y 90 mil pesos mensuales y asistían anualmente miles de turistas cubanos y foráneos.

La estación termal pasó a manos de la gastronomía estatal de Jovellanos. La planta embotelladora procesó agua minero-medicinal y refresco Amirsa hasta 1968. Un año después recomenzó como fábrica de dulces, licores y del ron matancero Jíquima. En 1991 cesaron todas las actividades, tras el inicio de la crisis conocida como el Período Especial. Así completa la historia de este complejo turístico y económico el periodista Lenir Rivero en su trabajo San Miguel de los Baños: La Ruina de un Paraíso, publicado el 14 de octubre de 2015.

Indolencia: una especie de “vandalismo autorizado”

Delfina Alpízar Dávila, Licenciada en Educación e Historiadora de San Miguel, alega que lleva casi veinte años viviendo en el pueblo y desde que se mudó el Balneario estaba en las condiciones actuales: “No existe una palabra para describirlo porque no hay nada más cruel que verlo tal como está. Ese Balneario no lo ha deteriorado el tiempo, porque a pesar de que se inauguró hace 88 años existen instalaciones a las que, por brindársele la atención necesaria, ya cuentan 300 años de historia. Ha sido la mano del hombre la que ha llevado a la ruina a ese coloso único en Cuba”.

Alpízar Dávila asegura que lo ocurrido ahí no fueron más que actos vandálicos de cierta forma autorizados, pues pareció no importarles el cuidado del centro ni a las autoridades encargadas ni al municipio de Jovellanos: “Allí se llevaron todo; desde las mismas autoridades hasta el propio pueblo matancero. No se llevaron las cúpulas porque pesaban mucho para echárselas al hombro; aunque en San Miguel tampoco tuvieron el sentido de pertenencia para evitarlo”.

En referencia al Hotel Balneario, Boris Luis Alonso Pérez, estudiante de tercer año de Periodismo de la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos, publicó un trabajo en el periódico matancero Girón el 4 julio de 2017. Allí menciona que el mármol negro y blanco, las puertas y los muebles fueron  robados y que se han presentado varios proyectos de reparación por parte de instituciones estatales, pero ninguno ha logrado una mejora visible.

Proyectos no concretados

El arquitecto Eric Denis Falcón tituló su tesis en el 2008 Rehabilitación de centros históricos en la provincia de Matanzas. Ilustraciones para un rescate integral del patrimonio y de los lugares escogidos fue el Balneario. El trabajo llamó la atención de representantes del Partido (PCC en Matanzas) y el Gobierno provincial. Así fue como los representantes del MININT iniciaron la obra con un grupo del Órgano de Integración para la Salud.

El propio Eric explicó que a raíz de eso se comienza a desarrollar un plan con la Empresa de proyectos de Arquitectura e Ingeniería de Matanzas, pero solo se alcanzó la fase del anteproyecto. En el año 2015, la sección del MININT que atendía el Balneario cambió su objeto social no permaneció en el lugar y no se concretó nada. De esta forma, la propiedad del edificio pasa a Salud Pública con un proyecto diferente el cual está gestionándose todavía.

El 5 de febrero del 2016 el MININT entregó la instalación a la Dirección Provincial de Salud para el desarrollo de la hidrología médica con fines terapéuticos, asevera la Doctora Olga Lidia Sosa Rodríguez, Funcionaria de la Dirección Provincial de Salud quien atiende actualmente el proyecto de San Miguel de los Baños.

“El nuevo proyecto tiene como objetivo la restauración y puesta en funcionamiento del Balneario de San Miguel. Es importante dejar claro que San Miguel necesita detener el deterioro, así como conservar el ecosistema, pues el termalismo no es solo el agua, sino también el ambiente, ese constituye su encanto: el clima, la temperatura, la localización, la flora y fauna”, agrega Sosa Rodríguez.

Expresa que en los últimos dos años se ha presentado el plan a todos los niveles que corresponde (el Gobierno Provincial de Matanzas, la Empresa de Servicios Médicos Cubanos y el Ministerio de Salud Pública). “No se puede permitir perder ese lugar, que aún le puede aportar salud a Cuba, las propiedades físico-químico-bacteriológicas de las aguas se mantienen intactas a más de un siglo de su hallazgo”, concluye la Doctora.

La Organización Mundial de la Salud, en la resolución EB 77.R16, de enero de 1987, reconoce la importancia del termalismo y considera los establecimientos termales como centros importantes de  salud.

¿Perdido u olvidado?

Ricardo Jiménez Quintana, miembro del Grupo de Seguridad y Protección del Ministerio de Salud Pública, declara que, de los cinco manantiales, tres están en estado de tupición. A pesar de esto, a diario acude gente del pueblo y extranjeros a buscar agua a los manantiales.

La profesora del pre-universitario de San Miguel, 6 de abril, Rita María Niño Cabrera, quien unos años atrás recopiló información y redactó una biografía de la localidad, resalta la necesidad de inversión para rehabilitar el hotel y los manantiales.

“Todo lo que el hombre construye puede desaparecer, pero si el recurso que le da origen a una construcción se mantiene intacto no hay nada perdido”, dice Idalberto Cabrera Acosta, Ingeniero Agrónomo y último Administrador del Balneario.

Cada día asciende el monto necesario para restaurar este paraíso reducido a escombros. Nuestro Apóstol José Martí expresó: “No habrá de abandonarse al descuido lo que habrá de reconquistarse luego a gran costo”.

Escrito por Mariela Díaz Sosa, estudiante de Periodismo. Tomado del periódico Girón



Radio 26 es la emisora provincial de Matanzas, planta matriz de la cadena de radio de nuestra provincia cubana. Está ubicada en la capital matancera, en la calle de Milanés esquina a Guachinango, en las alturas de esta bella ciudad rodeada por el valle Yumurí y la bahía de Matanzas. Twitter: @radio26cu Correo: emisora@r26.icrt.cu


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