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Friday 18 October 2019
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De chofer a campesino

Justo Recondo Betancourt se despertó un buen día y dejó atrás los años de chofer y kilómetros en la carretera. La decisión no fue precipitada como se puede pensar. Simplemente calculó y se dio cuenta de que “la vaca estaba dando”.

Así confiesa a la orilla de uno de los caminos que conduce al poblado de Jesús María.

Este fue el punto de partida para que cambiara el volante por el machete y se convirtiera en asociado de la Cooperativa de Créditos y Servicios 17 de Mayo, del municipio de Limonar.

Justo, como usufructuario, se dedica a la producción de leche y pierde la noción del tiempo en su finca de más de tres hectáreas.

“Siempre hay algo que hacer, atender a los animales, chapear el terreno a machete y por suerte, hasta ahora no me han matado ningún animalito.”

El asociado tiene 14 vacas, seis terneros y cuatro novillas. Acopia más de 35 litros diarios del lácteo.

“Además, está la cooperativa que nos ayuda ante cualquier situación y reparte equitativamente los recursos entre todos los campesinos.”

El padre de Justo es guajiro, así que sobre el tema de las vacas conoce, aunque la que más quiere y lo saca de quicio es Mariposa.

Mariposa.

“Le puse así porque la comparé con la vaca que más daba leche, es idéntica, en las franjas y todo, es muy noble, pero cómo le gusta estar metida en los charcos, para mí que es el calor.”

Mariposa en el charco.

Justo sobrepasa los 50 años y se le puede escuchar cada madrugada salir en su “riquimbili” (tipo de transporte rural) para atender a sus animales.

No extraña ser chofer, entre las vacas se siente feliz y confiesa que después de todo se le prendió un sentimiento que solo entienden los campesinos.

  • Fotos de la autora

Justo con su vaca.




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