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Friday 18 October 2019
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“… ahí está viendo pasar el tiempo”

No conozco a una persona que la aprecie, y pese a ello, como la legendaria Puerta de Alcalá, “ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo”.

Los matanceros estamos obligados a verla a diario, a semejanza de una parte del cuerpo que no nos gusta, pero de la cual no podemos deshacernos.

Cuando a la salida de Versalles, mi barrio de toda la vida, cruzo el centenario puente Lacret Morlot o de La Concordia, pienso en cuánto bien le haría una restauración a su medida y de pronto ¡oh! La fuente acapara mi atención y todo lo demás deja de importar.

Aquel objeto anacrónico, aquel disparate de cemento, me impide cada mañana y cada tarde disfrutar a plenitud la magia del encuentro entre el río Yumurí y la bahía de Guanima.

Recuerdo la reacción de un transeúnte que al verla, probablemente por primera vez, exclamó muy cerca de mí: “mira qué desperdicio, con todo ese cemento yo arreglo mi casita”.

Nació como fuente de discordia, unos la criticaron, otros la defendieron y el resto guardó silencio, pero lo cierto es que sus tres conchas le crecieron como hongos a nuestra inteligencia colectiva, cuando aún no se hablaba, o se decía poco, de Oficina del Conservador, ni de Plan Maestro, ni de aniversario 325 de Matanzas.

De una fuente ha de brotar agua, pero también belleza: pensemos en las innumerables fuentes que en ciudades del mundo trascendieron su función utilitaria de brindar el líquido vital en un espacio público, para convertirse en obras de arte, de esas imprescindibles en selfies, revistas, libros de historia y guías turísticas.

Para mí fue odio a primera vista: la bauticé como La Fuente de la Vergüenza, porque me apena mostrarla a los amigos que desde cualquier rincón del mundo llegan a conocer este pedazo de Cuba tan amado por mí, por muchos.

Poco importa a estas alturas quien dijo “hágase la fuente”, lo cierto es que se hizo y sigue ahí, sin agua, sin belleza y desentona con el extraordinario valor patrimonial de San Carlos y San Severino de Matanzas, la ciudad neoclásica y moderna, la Atenas de Cuba, la Venecia de América, la de los puentes, ríos y poetas.

O tal vez sea yo solo un pesimista, cuya miopía no le permite ver la oportunidad de crear un recorrido especializado para que los turistas visiten La Fuente Más Fea de Cuba, conozcan la historia de su diseño y construcción, compren una réplica en miniatura a modo de souvenir exótico y tomen fotos para recordar la experiencia y presumir en las redes sociales… Fuente de divisas.

  • Fotos: Dayana Pérez



One thought on ““… ahí está viendo pasar el tiempo”

  1. Yirmara Torres Hernández

    Roberto, por qué no le das seguimiento al tema… hay arquitectos que podrían ayudarte… y la gente de patrimonio… hacer un tronco de reportaje investigativo… con corte retrospectivo sobre el tema… la fuente sería solo el pretexto para hablar del elegante edificio que hubo allí… y lo que sucede cuando se toman malas decisiones… Yo aún temo por la plaza que va a hacer CIMEX al ladito de SAUTO… pienso en lo que hicieron en el TEN-CENT y me asusto… y que me disculpe el arquitecto de la reparación del Ten-Cent, que es mi compañero Tudela… pero horror… El entorno de Sauto debe ser preservado con mucho cuidado… Igual sucede con el lugar que ocupa la fuente de la discordia, como la llamas… la imagen más horrible que podría tener cualquier visitante al pasar el puente de la Concordia… y luego de haber disfrutado de las hermosas vistas que se tienen de la bahía al entrar por la Vía Blanca… en fin… sé que no es fácil, pero sería tan bueno hacer más trabajos como este y como el que te propongo. Felicidades a los editores de Radio 26 por darle espacio a buenos materiales, que hacen pensar y pueden contribuir a mejorar nuestra sociedad. Ese es el periodismo que necesitamos hoy y no el contemplativo

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