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Friday 6 December 2019
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Rubén Fuentes: “Matanzas es el origen de mi amor por la naturaleza” (+fotos y video)

Con solo 37 años el artista de la plástica matancero Rubén Fuentes González ya realizó su Maestría y el Doctorado. Sus pinturas reflejan paisajes llenos de vida que mucho recuerdan a los campos cubanos y, muy especialmente, la extraordinaria belleza de la naturaleza matancera.

Pero, entre sus logros más fehacientes se destaca la capacidad que ha desarrollado para interpretar las bellezas de una ciudad irrepetible como Matanzas, de una paisajística privilegiada como la cubana y devolverla envuelta en colores y líneas, con una técnica que podría valorarse como impecable y una estética perfeccionista.

Sus palabras asaltan cualquier indicio de premura para esbozar, colorear y dotar de personalidad cada uno de los parlamentos de nuestro diálogo, como si se tratara de una de las más esmeradas obras de arte. Así se muestra este matancero quien encontró cabida para sus magníficas creaciones, cuales regalos llenos de energía, en la Ciudad Luz.Rubén, eres un joven formado en la academia matancera. Actualmente vives en París. ¿Cómo se produjo este desenlace entre la Ciudad de los Puentes y Europa?

RF: “En el 2007 partí hacia España para participar en una exposición colectiva a la que asistieron otros artistas cubanos como Lázaro Saavedra, Luis Gómez, Glenda Salazar. Luego decidí permanecer en Europa debido a la oportunidad de desarrollar mis estudios en la Universidad Politécnica de Valencia (España). Me mudé a París donde existía un mayor interés por las artes plásticas que en Valencia, donde viví anteriormente”.

En ese período realizaste la Maestría y el Doctorado. ¿Cuánto te aportaron estos estudios?

RF: “El Máster fue como una preparación para el Doctorado. Durante esa etapa recibí cursos diversos que integraban diez materias diferentes durante un año y luego ingresé en el Doctorado que duró cuatro años. Culminé en el 2015. La capacidad de investigación fue una de las habilidades que desarrollé, de poder prepararme para mis clases como profesor de artes plásticas, estudiar y centrarme en un tema”.

La naturaleza es protagonista de tu obra, aunque se observan algunos cuadros con representaciones del hombre siempre la intención es reflejar la interrelación que se establece entre ambos, pero dándole mayor peso a los elementos del paisaje…

RF: “Así es, aunque mi paisaje no es realista, no hago postales. Siempre son imágenes que tomo de la realidad y las reinterpreto de acuerdo a lo que cre, lo que analizo o imagino”.

Hablemos más detalladamente de la presencia de Matanzas en tus piezas, la influencia de los grandes maestros de la paisajística matancera en la conformación de tus creaciones.

RF: “Francisco Cobo fue una influencia muy fuerte para mí. Recuerdo que el primer cuadro que yo copié cuando tenía 14 años fue una marina de Cobo, un paisaje de la playa de Varadero con unos pinos y unas casuarinas. Mi madre aún conserva aquel intento de pintura.

“Desde muy pequeño estuve en contacto con la naturaleza porque mi padre vive en la barriada de Versalles. Yo atravesaba el parquecito del parque Watkin y ese paisaje del abra del Yumurí me impresiona mucho y siempre que vengo a Cuba paso por allí, tomo fotos, me inspiro.

“Matanzas es el origen de mi amor por la naturaleza porque en esta ciudad existen sitios paradisíacos: el Valle del Yumurí, Canímar, la Loma del Pan. Me he dado cuenta de lo importante que es la naturaleza. Primero, nos brinda tranquilidad espiritual, armonía, equilibrio y, en segundo lugar, favorece el desarrollo de nuestra salud, poder respirar un aire puro. Hace falta preservar toda esa belleza”.

Los maestros siempre son como la semilla de los profesionales y sus logros. Ellos son parte de la savia a partir de la cual, en este caso un artista de la plástica como tú, comienza a ver el mundo de una forma diferente, tal cual lo plasma en sus cuadros.

Pedro Carmona estuvo muy vinculado a los primeros momentos en que Rubén descubrió en la pintura un medio de expresión idóneo para aplacar sus inquietudes y desnudar sus pensamientos.

Pedro, ¿cómo te siente al levantar la vista y tener al frente a un hombre realizado, con excelentes resultados?

PC: “Rubén siempre fue de los alumnos que sorprenden, un alumno muy aplicado, observador. Antes de entrar en la Escuela de Arte yo creo que él estaba bien formado. Dominaba perfectamente la academia, la técnica del claroscuro, el dibujo. Con un ojo muy crítico ha podido profundizar mucho más allá. A ello se debe la dinámica de sus obras, el talento con el que se ha ganado a la crítica y los espectadores, quienes elogian la factura, la terminación acuciosa, la posibilidad de poder trasladarnos a lo increíble cuando observamos cualquiera de sus cuadros”.

Como su maestro, ¿cuáles son las características que distinguen la personalidad de los cuadros de Rubén? ¿Cuánto ha notado que ha crecido su obra?

PC: “Primeramente la limpieza, siempre fue brillante al dibujar. Desarrolla un dibujo impecable, preciso y muy creativo. No solamente se ciñe a la academia un poco fría o estancada sino que va más allá en cuento al diseño de la propia pieza; está investigando constantemente y eso creo que lo ha llevado hasta donde está”.

A Rubén Fuentes la humildad lo antecede, deja asomar en sus ojos una mezcla entre nostalgia y orgullo. Conoce la importancia de mostrar en una de las capitales de la cultura mundial, el arte depurado y sugerente que nace en las aulas de nuestras escuelas de arte.

Con la modestia que se le desprende de la piel, es consciente de que su obra representa un esmerado y  logrado exponente de las artes plásticas cubanas.

              

           

                   

 




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