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Friday 18 October 2019
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Primeros pasos del béisbol revolucionario

Dos acontecimientos históricos relacionados con el béisbol fueron determinantes para el desarrollo de este deporte en la Cuba revolucionaria: la creación del INDER, en sustitución de la Dirección General de Deportes (DGD), en 1961 y la abolición del profesionalismo, mediante la Resolución 83-A, del nuevo organismo.

El béisbol profesional en la Isla tuvo su último certamen en la temporada de 1960-1961, con los tradicionales equipos Habana, Almendares, Marianao y Cienfuegos, integrados por jugadores nativos, ya que el béisbol rentado estadounidense había prohibido la presencia de peloteros de esa nación al romper sus vínculos con Cuba, considerada como la primera medida del bloqueo deportivo contra nuestro país.

Mientras desarrollaban el torneo profesional cubano los mencionados cuatro equipos, la Dirección General de Deportes (DGD), encabezada por el entonces capitán del Ejército Rebelde Felipe Guerra Matos, organizó el primer campeonato amateur cubano, verdaderamente nacional.

Fue un campeonato que tuvo eliminatorias desde la base en las entonces seis provincias, de las que surgieron los titulares de cada territorio que buscarían el gallardete del país por el sistema de todos contra todos a una vuelta y que se jugó en los estadios orientales de Las Tunas, Palma Soriano, Holguín y Santiago de Cuba.

Los primeros campeones provinciales del béisbol revolucionario fueron, por Pinar del Río, Minas de Matahambre; Universidad, por La Habana; Acueducto, de Matanzas; Central Narcisa, hoy Obdulio Morales, de Las Villas; la cooperativa arrocera René Almanza, de Camagüey y los Mulos de la Nicaro, por Oriente.

Ese torneo, poco divulgado, lo ganaron con balance de cuatro victorias y una derrota los representantes orientales de Nicaro, tras imponerse en el partido decisivo a los muchachos de la Universidad de La Habana con marcador de seis carreras por cinco, en diez entradas.

Poco tiempo después el INDER organiza las primeras Series Regionales, en Occidente, Centro y Oriente, de las que escogen a los jugadores que darían inicio a nuestra Primera Serie Nacional.

Algunos desconfiados no imaginaban el éxito del gran acontecimiento que estaba por venir, pues les parecía imposible que estos hombres salidos de los bateyes, ingenios o ciudades, podrían desplazar a aquellos destacados beisbolistas profesionales

El 14 de enero de 1962 más de cien peloteros del país echaban a andar, en el estadio del Cerro, hoy Latinoamericano, un evento verdaderamente popular, inaugurado por el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.

Aquel día pasaron por los torniquetes del estadio capitalino 25 mil 251 espectadores para presenciar la jornada doble entre los cuatro equipos fundadores: Azucareros, dirigido por Tony Castaño ante Orientales, bajo la conducción de Pedro “Natilla” Jiménez, en el primer turno y en el del cierre Habana, con José María Fernández al frente ante el Occidentales, de Fermín Guerra.

Por encima de los pronósticos el campeón del oriente, Azucareros, superó a la fuerte selección de su zona, seis carreras por cero, con Jorge Santín en la lomita y en el segundo encuentro Occidentales venció en once entradas tres anotaciones por una al Habana, con el matancero Manuel “Amorós” Hernández en el box, quien ponchó a 17 rivales.

En esa primera campaña del llamado béisbol revolucionario Matanzas estuvo representada por diez jugadores en el Occidentales y cuatro lo hicieron como refuerzos del Habana, además de que en la selección Orientales los asistentes del director Pedro “Natilla” Jiménez eran Miguel Ángel Domínguez y Juan Bregio, quienes años después ganarían títulos para la provincia con Henequeneros y Citricultores, respectivamente.

Formaron la nómina de Occidentales los receptores Inocente Aparicio y Bárbaro Rosales; los jugadores de cuadro Tomás Soto, Félix Zulueta, Mariano Álvarez y Ángel Duarte; los jardineros Lino Betancourt, Erwin Walters y Jesús Romero y el lanzador Manuel Hernández.

El director del Habana, José María Fernández, tomó como refuerzos a los yumurinos Pedro Díaz, Julio Domínguez, Ernesto William Alfonso y Julio Morales.

A pocas horas de comenzar la Serie Nacional número 58 sirva este trabajo de homenaje a aquellos iniciadores de la pelota revolucionaria y de conocimiento para las nuevas generaciones de cubanos, que seguirán defendiendo con pasión nuestro Deporte Nacional.



Comentarista-narrador deportivo en Radio 26. Matanzas. Cuba. Vive en Matanzas


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