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Friday 18 October 2019
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Radio Cubana: única e irrepetible

Nunca supe cuándo la barrera del horizonte se perdió en nuestras vidas. Es cierto que te veía  muy lejana y distante; pero aun así supuse que algún día seríamos más que dos extraños en un mismo lugar. No sé tal vez qué fue lo que me motivó a experimentar esta terrible atracción y dependencia por ti.

Imagino entonces que debe haber sido aquella vecina que me acercaba a ti a cada rato. Las veía tan familiares que despertó, como humano al fin, mi curiosidad. Por otra parte, tu presencia se hacía cada vez más cercana. Me hablabas; en realidad eso creía y aunque  en ocasiones no entendía mucho tus palabras, al menos te prestaba atención.

Esas imágenes se hicieron rutina en cada jornada; cuando te sentía salía corriendo a tu encuentro, me quedaba cerca y como tonto enamorado mis ojos brillaban y, al mismo tiempo, enmudecía ante ti. Cuántas veces viví esta historia; así  crecí.

Claro que la diferencia de edad era notable, pero aquí se cumple la máxima  de que no importa la edad. ¿Tú  tenías…?  Bueno, ya ni sé. Eso no es relevante en este minuto. Sé que yo solo despegaba unas cuantas pulgadas del piso, pero aun así ya creía en el amor a primera vista, más bien a primeras palabras.

Desde entonces seguí apostando por ti. Pasaron los años. Vagué por el mundo como alma errante hasta un día que nuestros universos se alinearon. Comenzó entonces esta historia gravitacional donde tú y yo formamos nuestro universo. Hoy cuando miro al pasado no imagino este presente sin ti. Como tampoco al transportar la  visión al futuro puedo pensar que algún día no esté yo y entonces me embarga la tristeza, aunque  llegarán otros que te amarán tanto o más que este simple mortal.

Por suerte me queda el consuelo de que juntos formamos parte de estos años. Oye…, por cierto que te ves muy bien para tus 96. Me regocija ver cómo te mantienes jovial y alegre, aunque  hay días y momentos en que te siento triste; bien sabes lo que te digo. No te avergüences, te he visto llorar, pero también me queda la satisfacción de verte sonreír.

Como todo en esta vida, nada ha sido fácil. Pero supiste crecerte y por eso confío en ti. Esa es mi satisfacción. Ahora discúlpame, pero tengo cosas que hacer, tú sabes… Ah, eso sí, como regalo de cumple te dejo mis buenos deseos para hoy y siempre.

Recuerda que algún día yo no estaré  a tu lado. Sé que sabrás encontrar las vías para seguir imponiéndote, que estarás desafiante en el tiempo y que buscarás artimañas y misterios para reafirmar el sonido como vía fundamental de comunicación. Solo así Radio Cubana serás única e irrepetible.




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