Search
Friday 18 October 2019
  • :
  • :

Cuando se peinan canas (+audio)

Peinar canas es una dicha. Señal de que la vida les dio la oportunidad de llegar a la meta, vieron crecer a los hijos, malcriaron a los nietos y materializaron varios sueños.

Pero cuando el camino casi se acaba, las piernas no son tan firmes y las manos temblorosas derraman los alimentos, es entonces cuando en el seno de muchos hogares abuela y abuelo se convierten en el mueble viejo que nadie desea para decorar la sala de la casa.

Ante una situación de esas lo mejor sería enviarlo para un asilo o si no aplicar el método de rotación un mes con cada hijo, sin embargo, nadie percibe que lo único que precisan es cariño.

Se borran las noches en vela que pasaban cuando uno de nosotros estaba enfermo, los gustos que dejaron de darse para comprar un juguete y las veces que llegaron cansados del trabajo y, aun así, nos brindaban toda su atención.

Cuando crecemos sacrifican muchos de sus gustos para comprarnos mejor ropa o accesorios, cambian sus rutinas para lidiar con el trabajo y pasar por la escuela para preguntar qué tal nos va y en qué nos pueden ayudar. A cambio, reciben disgustos a causa de insólitos testamentos, cuando el mejor legado que nos brindaron fue educación y amor.

La Constitución de la República de Cuba establece que es una obligación de los padres dar alimento a sus hijos, asistirlos en la defensa de sus legítimos intereses y en la realización de sus justas aspiraciones, así como contribuir activamente a su educación y formarlos integralmente como ciudadanos con valores morales, éticos y cívicos, en correspondencia con la vida en nuestra sociedad, así como los hijos, a su vez, están obligados a respetar y atender a sus padres.

Reitero, eso no sucede en todos los hogares, pero sí en muchos, sobre todo cuando los jóvenes no perciben que los abuelos necesitan descansar y con la música estridente hacen resonar la casa o se toman decisiones sin pensar en su bienestar.

Para quienes no poseen otra alternativa, ya que la familia es pequeña o necesitan un cuidado especial, los hogares de ancianos como el de Matanzas hacen más placentera las primaveras de estos niños sabios, al poner a su disposición el servicio de doctores, enfermeras, fisioterapeutas, así como del colectivo de trabajadores que realiza disímiles actividades con ellos.

La ley de la vida los obliga a envejecer, tarde o temprano nos tocará a todos. Sembrar amor hacia los ancianos es un acto que solo requiere bondad, pues nos toca limpiar el cristal de quien un día miró por nuestros ojos.

Cuba es uno de los países donde el envejecimiento poblacional constituye una realidad, para ello el Estado garantiza la atención de los adultos mayores con el objetivo de ampliar la calidad de vida de los abuelos.

El 18,3 por ciento de la población posee 60 años y más, además se espera que para el 2025 ese grupo etario represente el 25 por ciento de la población total, por tal motivo no solo basta el cuidado que ofrece el Gobierno, pues el calor del hogar es la principal atención que debieran recibir quienes un día lo dieron todo por su familia.



Estudiante de Periodismo


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones