Search
Tuesday 15 October 2019
  • :
  • :

En defensa del sueño

Ni los mágicos brebajes de la abuela, ni las pastillas con o sin receta médica: para muchos una plácida noche de sueño reparador es una meta muy alta aún por alcanzar.

El insomnio es un problema a nivel mundial, en una época en que predomina la tendencia generalizada a considerar las horas dedicadas al descanso como un desperdicio de tiempo, en detrimento de labores relacionadas con el goce o la productividad.

Algunas claves para entender mejor ese fenómeno las ofrece en su más reciente número la influyente revista National Geographic, con un abarcador reportaje titulado “Sueño: cómo sobrevivir en la era del insomnio”.

En realidad, el sueño no es adversario, sino aliado. A medida que la ciencia nos acerca a la comprensión de nuestra propia naturaleza y el comportamiento del cuerpo humano, se multiplica el número de argumentos especializados en defensa de la importancia del buen descanso para nuestra salud mental y física.

Según recuerda la revista, en el año 2017 se entregó el Premio Nobel de Medicina a un equipo de científicos que identificaron el reloj molecular en el interior de las células humanas, conocido como ciclo circadiano, el cual sirve para mantenernos sincronizados con el sol, una notable adaptación biológica.

El desequilibrio entre el estilo de vida de la humanidad actual y el ciclo solar hoy es un mal muy extendido a escala planetaria. Las personas duermen menos por aquello de “el tiempo no me alcanza” y usan trucos para mantenerse atentas como consumir dosis elevadas de cafeína.

Precisa National Geographic que el sueño es crucial para la salud y el desarrollo en la infancia, etapa en la cual se liberan la mayoría de las hormonas del crecimiento y las proteínas necesarias para combatir enfermedades. Por el contrario, el insomnio en los niños se relaciona con diabetes, obesidad y dificultades para el aprendizaje.

Cuando dormimos el cerebro no se “apaga”, sencillamente cambia de actividad, durante ese lapso se refuerza la memoria, sobre todo si se trata de recuerdos muy recientes, por eso algunos prefieren “consultar” un asunto importante con la almohada o repasar el contenido del examen antes de irse a dormir la noche antes.

Está comprobado que restar horas al descanso no es una solución, más bien puede constituir un problema, pues quienes duermen menos pueden volverse irritables, menos productivos, son más propensos a cometer errores, pueden desarrollar demencia, sufrir un derrame cerebral o depresión, provocar un accidente de tránsito.

Para muchos es un hábito común usar teléfonos celulares, computadoras, tabletas, ereaders u otros dispositivos justo antes del sueño nocturno, pues desconocen que la luz emitida por sus pantallas reprime la liberación de melatonina, una hormona que ayuda a regular los ritmos biológicos del organismo y contribuye a un descanso efectivo.

Así, y según publica National Geographic, el brillo de la pantalla de una tableta puede retrasarnos el sueño 96 minutos, la de un Smartphone o teléfono inteligente consigue igual efecto por 67 minutos, un ereader o lector digital 58 y una bombilla incandescente 55.

Más allá de los trastornos más complejos que requieren la evaluación y el diagnóstico de especialistas, la falta de sueño momentánea a la hora de dormir no debería intentar resolverse con el entretenimiento que proveen los medios electrónicos porque en realidad resultaría contraproducente.

Tal vez sea preferible probar con una infusión de manzanilla o el viejo método de contar ovejas.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones