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Friday 18 October 2019
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Euda Morales en la ruta de sabores entre Guatemala y Cuba

Con señoras de la etnia Kaqchikel, en San José Poaquil, Chimaltenango, Guatemala.

Al principio me llamó la atención por su tono siempre mesurado y sus modales de princesa tímida. Pero todo ello es solo la superficie: Euda Morales es una mujer de carácter que se adentra en comunidades de su Guatemala natal en busca de recetas culinarias, celosamente guardadas por mujeres indígenas.

La conocí en La Habana, ciudad de los encuentros, y juntos compartimos tres semanas enriquecedoras en el 6to. Diplomado Internacional Medios para Comunicar el Patrimonio, con colegas de Ecuador, Perú, Colombia, México, Chile y varias provincias cubanas.

Aunque pueda sonar a disparate una amistad entre una chef profesional guatemalteca y un joven reportero cubano apenas entrenado para freír un huevo, desde entonces mantenemos contacto permanente.

La recuerdo especialmente en cada relectura de su delicioso libro Tesoros, recetas con historia, ganador del prestigioso Gourmand Cookbook Awards 2014, pues tuvo la bondad de obsequiarme un ejemplar autografiado.

Distinguida en su patria como Embajadora de la Cultura Culinaria Guatemalteca, Euda Morales ha recorrido el mundo como participante en festivales culinarios y también en los roles de disertante y juez en competencias gastronómicas en varias naciones.

Euda Lisseth Morales Ruiz -su nombre completo- se define como una apasionada de la gastronomía, en especial de la guatemalteca.

“Podría indicar sin temor a equivocarme que mi vida gira alrededor de la gastronomía y que la misma me llena inmensamente. Soy tenaz, por lo que me esfuerzo día a día en lograr lo que me propongo, aunque sea complicado de alcanzar.”

Desde la distancia y vía email, esta chef educadora y licenciada en Periodismo, accedió a responder mis preguntas con la satisfacción de dirigirse a los lectores cubanos. ¡Buen provecho!

-Chef, periodista, escritora…, ¿en ese orden?

“Difícil de responder, pero mi trabajo de investigación en torno a la gastronomía es el eje que me motiva a profundizar acerca de las raíces culinarias guatemaltecas. Luego me ha llevado a mi desempeño periodístico y al más reciente como escritora.

“No soy una chef que está detrás de los fogones, pero mis estudios gastronómicos han sido el pilar que me ha abierto las puertas como profesora universitaria, para impartir cursos básicamente de la administración de alimentos y bebidas, de gastronomía guatemalteca y, por supuesto, como soporte en mis artículos académicos y periodísticos.

“Otras posibilidades han sido en torno a mi participación internacional para difundir la gastronomía guatemalteca como conferenciante, en concursos y festivales culinarios o como juez de competencias gastronómicas.”

-Uno percibe en tus libros verdadero amor por la cocina tradicional de tu país, además de un enfoque muy ameno.

“Si, amo la cocina tradicional y por lo mismo disfruto de darla a conocer, ya que es una cocina poco conocida y que tiene tanto que ofrecer.

“He tratado de darle un enfoque ameno para llegar a la esencia de los platillos, más allá de las propias recetas. Mis personajes son reales, lo que me facilita mostrarlos tal como son y generalmente los doy a conocer cuando eran niños y su mamá les enseñaba a cocinar para llevar a la mesa los sabores del entorno.”

Más que un tesoro, el más reciente libro escrito por la chef y periodista guatemalteca Euda Morales.

-¿Consideras que la comunicación es una vía efectiva para preservar ese patrimonio culinario? ¿En qué consiste tu trabajo al respecto?

“La comunicación es sumamente efectiva para preservar la gastronomía tradicional. Mientras más se difunda, mejores oportunidades habrá de que se aprecie. Las manifestaciones culinarias están por doquier, pero pasan desapercibidas porque se les presta poca atención y no es precisamente un tema de interés nacional.

“Mi trabajo ha consistido en incluirla en mis columnas de opinión o en artículos académicos. Así como en mis libros, creo que me sería complicado escribir acerca de otra temática, porque no lo haría con la misma pasión. Además, propicio actividades como festivales o muestras culinarias para que la gente pueda saborear estas comidas majestuosas.”

– ¿Cómo valoras la experiencia de acceder a comunidades nativas de Guatemala y aprender de sus recetas poco conocidas en el resto del mundo?

“Es una de las experiencias que más valoro en mi vida. Tener la oportunidad de compartir con personas nativas es invaluable, porque me han enseñado a preparar los platillos en la cocina de su casa y me han compartido esos tesoros mejor guardados que no aparecen en los libros de cocina. Profesionalmente, puedo transcribir esas vivencias y recetas adquiridas de primera mano. Personalmente, es extraordinario relacionarme con estas personas, quienes me han enseñado maravillas culinarias, pero por sobre todo, valoro su sencillez. Ahora puedo decir que cuento con amigos donde nunca imaginé.”

-A propósito de tu relación con Cuba: ¿surgió a través de la cocina? ¿Cuándo comenzó?

“Inicialmente, tuve la oportunidad de asistir en La Habana al IV Festival Culinario Internacional Culinaria 2002. En esa oportunidad aprendí bastante de la cocina cubana, sus exponentes y tradiciones. Asimismo, pude mostrar la gastronomía guatemalteca.

“Después he asistido a varios eventos organizados por la Federación de Asociaciones Culinarias de la República de Cuba. También cuento con varios libros de gastronomía cubana que han reforzado mi aprendizaje.

“Por estas posibilidades he tenido la oportunidad de conocer a chefs y periodistas culturales cubanos, quienes me han mostrado la gastronomía cubana y aspectos culturales de Cuba que me hacen apreciar grandemente su riqueza cultural.

“Posteriormente, en el 2016, estudié como periodista en el 6to. Diplomado Internacional Medios para Comunicar el Patrimonio. A raíz del mismo he regresado especialmente a Trinidad y a Camagüey para conocer aspectos relevantes de la gastronomía cubana, profundizar en sus preparaciones y tradiciones culinarias.

“Me agrada grandemente la calidez de los cubanos, quienes me han brindado su amistad. Además, durante mi estadía en Cuba siempre han procurado que me sienta como en casa.”

-Desde la perspectiva profesional, ¿qué te llama la atención de la gastronomía cubana? ¿Platos o sabores preferidos?

“En general valoro la esencia de la gastronomía cubana y la forma en que los chefs la dan a conocer. Me encantan sus presentaciones y los sabores, donde los condimentos se funden para brindar ese gusto tan particular que invita a probar.

“La lista es larga, considero que uno de los platillos representativos es el ajiaco, que me parece una verdadera delicia con los diversos vegetales. La ropa vieja me sorprende por su sabor tan particular o el picadillo de carne donde sobresalen sus condimentos. Sin olvidar los moros con cristianos o el congrí, las viandas, los mojos o las salsas. En fin, es imposible incluirlos a todos.

“Quizás sea una comida sencilla, pero a mí me fascinan los frijoles con calabaza. Además, me encanta el gusto que el ají pimiento le aporta a los frijoles. Aunque en Guatemala se consumen bastante los frijoles, yo nunca había probado este platillo que me cautivó desde la primera vez.

“El arroz con leche también podría comerlo todos los días.”

-¿Qué platillo recomiendas a los cubanos que prueben para iniciarse en la gastronomía tradicional de tu país?

“Los plátanos en mole, que es un postre de plátanos fritos y una salsa con base a tomate, pepitoria y ajonjolí.”

¿Qué andas “cocinando”? ¿Nuevos proyectos, nuevos libros?

“Sigo inspirada en la investigación gastronómica, estoy escribiendo crónicas y quizás en el futuro cercano publique otro libro.”

En Trinidad, en busca de los sabores típicos de la gastronomía criolla cubana.

  • Fotos: cortesía de la entrevistada



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