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Friday 18 October 2019
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Camine de espaldas, no tenga pena

COLON.- Desde que conocí a la profesora Julia Barrios, una de las promotoras del proyecto deportivo comunitario Salud y Vida, de este municipio, camino de espaldas por la casa cada vez que puedo, no solo para hacer reír a mi niño, sino porque es una de esas prácticas aparentemente insignificantes, pero saludables para el cerebro.

Explica la profesora Barrios que existen pequeñas rutinas, actividades y hábitos de vida que estimulan las facultades neurológicas, por ejemplo, usar el reloj en el puño contrario al habitual o cepillarse los dientes con la mano inversa a la de costumbre.

Caminar de espaldas es una rutina que, además de en el hogar, también puede practicarse en parques u otros espacios abiertos; también es útil vestirse con los ojos cerrados, sorprender al paladar con gustos diferentes y contemplar fotografías de cabeza.

El proyecto deportivo comunitario Salud y Vida, con siete años de existencia en el municipio de Colón, emplea medios no farmacéuticos encaminados a la prevención de enfermedades como el Alzheimer y para favorecer la estabilidad cognoscitiva y física de los adultos mayores.

En la Casa de Abuelos Armelio Ferrás Pellicer, los promotores de Salud y Vida realizan juegos de mesa, proyección de videos, reproducción de música y prácticas deportivas. Completar refranes, repetir trabalenguas y narrar historias son dinámicas participativas que facilitan la amenidad, el diálogo afectuoso, alivian tensiones y proporcionan y consolidan conocimientos.

El arte constituye también un excelente vehículo para el aprendizaje y mejora la capacidad para traducir las ideas en palabras, imágenes y sonidos; literatura, canto, teatro y creaciones visuales, desarrollan la capacidad de expresar, observar, interpretar o escuchar.

A mi niño le da mucha risa cuando a su lado camino hacia atrás por el pasillo de la casa, pero entre nosotros dos, creo que yo me divierto más, porque logro que estimulemos nuestros cerebros y ganemos simpáticos recuerdos. Anímese usted, mire la hora en el espejo, cambie de ruta para ir y volver del trabajo y, de vez en cuando, camine de espaldas, no tenga pena.




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