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Friday 18 October 2019
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Cuadros del Estado sin preparación: borrasca anunciada

(Ilustración: Alfredo Martirena)

A veces resulta atinada, otras no. Me refiero a la promoción de profesionales a cargos del Estado sin tener la preparación debida. Y esto vale lo mismo para jóvenes, que para mayores de 35 años.

Es un asunto peliagudo, pero común. Se trata de esas designaciones de repente, por necesidad o coyuntura, sin una experiencia que le haya permitido a esa persona aprender, como mínimo lo elemental, no sólo de su labor profesional, sino de lo más importante: su proyección como dirigente.

Son casi todos buenas personas, por algo se les escoge. Sin embargo, al carecer de una trayectoria mínima, con el andar del tiempo asumen decisiones o posiciones erradas.

Una de las equivocaciones es subestimar al resto del colectivo y proclamar que es quien más sabe del tema, cuando se conoce que a pesar de su posible inteligencia, le falta el “cuje” necesario, como indica la sabiduría popular.

Desliz también es intentar conducirse como los demás, como los que no poseen ningún estatus administrativo y escribir de cualquier tema en las redes sociales, poner fotos íntimas o expresiones fuera de tono.

Porque sí, los cuadros deben poseer un tono social y ético que deben cumplir. La ética en Cuba se enmarca como condición, cualidad y modo de conducta en un ser humano dispuesto y preparado para representar y conducir a los demás.

Y ahí es donde está la dificultad. Hay que conocer al dedillo los postulados del Código de Ética, no asistir a un acto, firmar en un libro y ya está, porque, en realidad, se pierden prospectos que por su capacidad pudiesen ser excelentes dirigentes y eso es un mal de base que en cada colectivo debemos evitar a la hora de aprobar la promoción de un cuadro sin la preparación requerida.




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