Search
Thursday 14 November 2019
  • :
  • :

Una joya del periodismo cubano

1ro. de marzo de 1831. Inicia la segunda época del periódico.

Un día como hoy, pero del año 1828, ve la luz el primer número del periódico La Aurora de Matanzas. En sus años de existencia, entre 1828 y 1857, La Aurora evidenció el desarrollo de la urbe con sus luces y sus sombras. En sus páginas se encuentra el avance infraestructural y arquitectónico de la ciudad, el gran movimiento portuario y el amplio movimiento cultural que se gestaba en Matanzas, pero también en este diario se halla como evidencia la esclavitud, en los anuncios de venta, compra, alquiler y fugas de esclavos.

El periódico respaldó los intereses de las clases económica y políticamente y se reconoce como un periódico oficialista y partidista, que surge del rejuego clasista latente en el interior de su propietaria, la Diputación Patriótica.

Este periódico fue una publicación de provincia, pero no provinciana, y sorprende la variedad de temáticas que abordó. El diario fue el vehículo que utilizó la Diputación Patriótica para dar a conocer los principales adelantos en orden de ciencia y técnica. En Matanzas pasaron los años y la ciudad fue transformando su apariencia. La inauguración de la Biblioteca Pública, el empedrado de las calles, la construcción de la nueva Plaza del Mercado, la restauración o inauguración de puentes, el arribo del ferrocarril, la bendición de la iglesia de Pueblo Nuevo, las transformaciones en la Plaza de Armas y la instalación del alumbrado de gas son algunos ejemplos recogidos en La Aurora.

8 de diciembre de 1833. Orla de luto por la muerte del Rey Fernando VII.

Sin embargo, el periódico traspasó fronteras y dio a conocer la realidad del resto de Cuba y también ofreció los acontecimientos internacionales, especialmente los que ocurrían en España.

Los suscriptores fueron fundamentales para entender cómo lograron sus periodistas la calidad informativa de las noticias. Se escribía para complacer a públicos específicos. En un primer momento, a los hacendados criollos, la clase media de la ciudad que sabía leer y escribir y sobre todo a los comerciantes peninsulares, que buscaban en el periódico el aviso oportuno, la llegada de un buque, el negocio esperado o la buena compra, de ahí la conveniencia de suscribirse. El periódico, para costear su salida, para subsistir, necesitó de estos suscriptores.

De hecho, La Aurora de Matanzas tuvo momentos de crisis en los que se vio obligada a introducir fragmentos de novelas por entrega que podían recortarse y coleccionarse, especialmente para atraer al público femenino. El elevado número de redactores y colaboradores que tuvo en los distintos años también contribuyó a que trascendiera en el tiempo. Tanto los redactores como los colaboradores se esmeraban en concebir un producto con elevados atributos, redactando escritos sobre las mejoras públicas en la ciudad o publicando artículos de fondo sobre las más diversas temáticas.

10 de octubre de 1838. Cumpleaños de la Reina Isabel II.

Otro elemento importante que influyó en su exquisita factura fue que en esta época no existía ni la radio ni la televisión y la publicación de libros era costosa. Por lo tanto, el periódico fue el medio propicio desde donde los grandes intelectuales y personalidades de la cultura daban a conocer sus escritos, poemas, narraciones y obras en sentido general.

Para su época y teniendo en cuenta su diseño fue muy elegante, refinado y de una calidad extraordinaria. A lo largo del tiempo La Aurora de Matanzas utilizó distintas tipografías, varios encabezamientos, viñetas y adornos. En cuanto a la tecnología, la publicación revolucionó la imprenta local, pues introdujo mejoras tipográficas. El periódico evidencia el esmero de los tipógrafos para lograr un producto de excelencia, una impresión cuidadosa, una consecución en la arquitectura tipográfica, el logro de la brillantez en el trabajo, la exquisitez en los detalles, el mejoramiento de lo accesorio: papel, tipos y tinta, que hacen que la publicación a 190 años de su salida se conserve como una joya del periodismo cubano.

6 de agosto de 1850.



Estudiante de Periodismo


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones