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Wednesday 18 September 2019
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Con botones corridos y un diente flojo

De izquierda a derecha: Daily y Celiane, que coinciden en edad como sus madres Dayami y Yeleine. (Foto de la autora)

También para las tías empieza el curso escolar. Este lunes me levanté como cuando tenía unos 20 años menos para llegar a la escuelita antes de las 8:00 de la mañana y no perderme la formación, porque mi sobrina Celiane comienza primer grado.

Me recibió con una sonrisa, un beso y la noticia de que tiene un diente flojo, toda una entretenida novedad que implica el ritual de llevarse el dedo hasta la boca y mecer la pieza de un lado para el otro, para demostrar su flexibilidad y sentenciar: “¡Está muy flojo!”

Ahora la Escuela Primaria Samuel Fernández, en la comunidad rural de Paso del Medio, en la periferia de la ciudad de Matanzas, tiene más aulas que cuando yo estudiaba en ella y también muchos más niños: 143 infantes ocuparán mesas y pupitres durante el periodo lectivo 2018-2019.

Ya Orestes Madruga, delegado del Poder Popular, valora la posibilidad de ampliar el espacio para la formación, porque la acera se ha quedado chica para tantos niños y es preciso que todos puedan saludar la bandera con comodidad y de frente, como es debido.

El Canto a Fidel, de la excelsa Carilda Oliver Labra, se escuchó en la voz clara de dos maestras, me reconfortó esa expresión de cubanía mientras me encontraba muy cerca de las hermosas mochilas adornadas con las princesas de Disney, Spiderman y Frozen.

“Adelante niñitos cubanos, a estudiar que los llama el deber…”, así cantan los pioneros rumbo a las aulas el himno de la escuela, estrofas que persisten ante el paso del tiempo y constituyen parte de la identidad institucional de la cual yo también fui portadora y ahora lo es mi sobrina.

Se ve feliz Celiane mientras comparte la mesa con Daily; las dos niñas coinciden en edad como sus madres Yeleine y Dayami. Mientras me retiro, miro las fotos y confirmo que Celi ha crecido, está un poco más alta, por eso fue preciso correr los botones en los tirantes de su saya; hoy le darán el libro de lectura; tal vez el diente flojo se desprenda en medio de una clase… Ya el camino de la escuelita a la casa no me parece tan largo como antes.




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