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Thursday 14 November 2019
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Una Constitución que nos mira por dentro

La Carta Magna de un país debe poner en primer plano la voz de su pueblo. En ese precepto democrático y revolucionario se basa la reforma constitucional que tiene lugar en Cuba hasta el 15 de noviembre venidero.

Cada ciudadano tiene el derecho y el deber a exponer sus apreciaciones, dudas y preocupaciones con respecto a la ley suprema del país. Los artistas, intelectuales y trabajadores de la cultura en general se suman con sus oportunos aportes a este proceso.

El proyecto de reforma de la Constitución, vigente en Cuba desde 1976, contempla entre sus adiciones una mirada más específica a los temas de la cultura y, en especial, a lo que a protección patrimonial se refiere.

Según valora el Conservador de la Ciudad de Matanzas, Leonel Pérez Orozco, es este un paso decisivo para salvaguardar la memoria histórica del pueblo cubano y sus valores tangibles e intangibles, ahora con una mayor respaldo jurídico, refrendado en el artículo 95, incisos h, i, j y k.

“Yo pienso que en el caso del patrimonio, tema que nos toca a todos muy cercanamente, esta constitución hace un énfasis mucho mayor en el patrimonio porque, anteriormente, quedaba diluido dentro de la cultura y eso, quizás, le restaba importancia.

“Ahora además de exponer los derechos y deberes tanto de los ciudadanos como del Estado cubano sobre la cultura, que es nuestro centro y raíz, la savia que nutre a la Revolución cubana, también está el patrimonio.

“En tiempos cuando se habla con sistematicidad sobre el patrimonio, de sentido de pertenencia, resulta muy novedoso este análisis que nos propone el país”.

Como una propuesta moderna, revolucionaria y avanzada calificó el también profesor, investigador e historiador el proyecto constitucional que hoy se construye popularmente en Cuba.

“Los artículos más discutidos, quizás, son los que se relacionan con el matrimonio entre personas (68), las relaciones económicas, sobre todo lo que concierne a los cuentapropistas, cuestiones que hoy irrumpen con fuerza en nuestra realidad.

“Los habitantes de la isla participan activamente, tanto en el territorio nacional como en otras geografías del mundo. Una parte de los cubanos plantea aspectos desde un pensamiento actual, del siglo XXI, pero recordemos que en Cuba existe un alto nivel de envejecimiento poblacional y no todos comparten los mismos criterios.

“En esa posibilidad del debate, del diálogo, radica la riqueza de este proceso en el que todos tenemos voz y derechos para alzarla. Considero que la manera en que se está planteando es una de las más aventajadas y modernas del contexto latinoamericano”.

Es este un proceso de reafirmación y confianza, vital para el futuro de la nación cubana, agregó Pérez Orozco.

“La Carta Magna es el documento rector más importante de un país. Con las bases de las antiguas constituciones, como la del 40 y la de 1976 y la discusión en la que el pueblo es protagonista, se enriquecerá entonces el texto constitucional. A partir de ello el cubano estará mucho más preparado y dispuesto para asumir los nuevos retos del siglo XXI”.

El hecho de que la nueva Constitución cubana incluya un tratamiento más profundo a los procesos y fenómenos culturales reafirma la importancia de nuestras costumbres, tradiciones y herencias como referentes imprescindibles para los destinos de Cuba.




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