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Wednesday 18 September 2019
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Sistema de Atención a la Familia beneficia a más de dos mil matanceros

Vinculados a La Yumurina aseguran sentirse muy bien atendidos en uno de los 82 SAF que funcionan en la provincia de Matanzas. Foto: Noryis

Un total de dos mil 730 habitantes de la provincia de Matanzas, en el Occidente cubano, se benefician con el Sistema de Atención a la Familia (SAF), programa social rectorado por el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) y destinado a completar la alimentación de una parte del pueblo.

Amparada en la actual Resolución 96 del 2017, sustituta de la 40 del 2007, en una red de 82 unidades se materializa uno de los proyectos más humanos de la Revolución Cubana, consistente en ofrecer servicios a personas de bajos ingresos que se encuentran en desventajas sociales, con limitaciones para elaborar sus propios alimentos y que no tengan familiares obligados a prestarles ayuda.

Por las vías de los trabajadores sociales, presidentes de consejos populares, delegados, médicos de la familia y otros  actores de la comunidad, las Direcciones municipales de Trabajo y Seguridad Social recepcionan  los casos que demanden de este servicio y los proponen a los respectivos consejos de la administración, estructura encargada de certificar quiénes pueden acogerse al SAF.

Jubilados, no jubilados, impedidos físicos, casos sociales, embarazadas de alto riesgo y población de escaso poder adquisitivo  integran estos grupos protegidos por el SAF y cuya cobertura alcanza al ciento por ciento de los municipios yumurinos, afirmó  Yeny Hernández de La Guardia, especialista del Grupo Empresarial de Comercio, Gastronomía y los Servicios (GECGS).

Precisa la jefa del departamento gastronómico que un cambio totalmente cualitativo en estas instalaciones se impulsa por estos días, con el propósito de declararlas SAF de Referencia, para lo cual “elaboramos una guía evaluativa de los requisitos”.

Explicó que aunque la intención es hacerlo con los 82 centros, en una primera etapa estarán aquellos más avanzados en la aplicación de los indicadores, entre los que destacan La Yumurina y La Marina, en la ciudad cabecera; El Baturro, en Cárdenas; La Creche, en Colón; San Miguel y El Topeca, en Jovellanos; Las Terrazas, en Jagüey Grande; La Cereza, en Martí; Buena Ventura, en la Ciénaga de Zapata y El Principal, en Los Arabos, entre otros.

Como consecuencia de la pretensión, un mantenimientos ligero ejecutado  al cierre del 2017 mejoró la imagen a 16 unidades, con destaque para Los Arabos, Colón y Calimete, y a inicios del año en curso, corrieron con igual suerte algunas en Jagüey Grande, Pedro Betancourt, Matanzas, Cárdenas y en la Ciénaga de Zapata.

Por ejemplo, en La Yumurina, en plena urbe matancera, Pedro Herrera elogia lo bien que luce ahora un sitio que es como su segundo hogar, “atienden muy bien y la comida me la como toda”, dice, mientras pega la nariz a su plato de potaje colorado. “No hay mejor café que el que cuelan aquí”, asegura, antes de probar su comida.

Hernández de la Guardia considera que el SAF, cuya actividad básica es prestar servicio de alimentación, se concibió también como alternativa de integración social, lo que supone la unión de trabajadores sociales, de Deportes, Cultura, Salud, todos en pos de lograr la mejor estancia posible.

Por eso, precisó, deben favorecerse  los  juegos pasivos como el dominó o el parchís y cumplirse con la indicación de celebrar cumpleaños colectivos el último viernes de cada mes, algo reglamentado que, admitió, no funciona en todos los lugares.

A su juicio, velar por el correcto funcionamiento de estas unidades y del destino de cada alimento, su correcto empleo, contribuirá al deseo de alcanzar una sociedad más justa, saludable e inclusiva.




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