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Thursday 14 November 2019
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Rubén Darío: “Carilda es una mujer de un paisaje infinito”

Carilda siempre tenía una sonrisa despierta en el filo de los labios

Hace 9 días ya abandonó este mundo la poetisa matancera Carilda Oliver Labra; pero eso solo quiere decir que su vida terrenal dio paso a un fenómeno que muchos creen imposible: la inmortalidad.

Miles han sido las expresiones de cariño y respeto llegadas a la casona de Tirry 81 desde cualquier parte del mundo.

En Matanzas siguen sumándose voces a su despedida momentánea, como la del actor y director de Teatro de Las Estaciones, Rubén Darío Salazar Taquechel, quien recuerda la relación de la Premio Nacional de Literatura con las artes escénicas.

Ella será eternamente la Novia de Matanzas

“De una manera u otra siempre nos encontrábamos en la calle o en actividades y compartíamos una conversación maravillosa. Era una gran artista, excepcional poeta. La recuerdo en la Feria del Libro de Guadalajara, México, donde nos encontramos, dialogamos y, como siempre, dejó exhalar su encanto maravilloso de la persona extraordinaria que era.

“También viene a mi mente su imagen ofreciendo un recital en el Taller de Títeres de Matanzas, en una de sus primeras ediciones. Era increíble porque no necesitaba absolutamente nada para brillar. Su actuación para los titiriteros fue maravilloso: sabía cómo encantar con sus poemas.

“Nos regaló en sus últimos tiempos un libro muy hermoso en conjunto con el artista de la plástica Roberto Braulio sobre Pinocho. Ese fue su regalo final y me parece un obsequio extraordinario. Esa simbiosis de pintura y poesía con un títere como Pinocho, de todos los tiempos, fue la despedida y la seña de que Carilda seguía siendo una mujer de un paisaje infinito”.

Carilda, una mujer de paisaje infinito

Siempre tendremos que volver una y otra vez a la obra de Carilda por lo que representa su poesía lúcida, irreverente, pasional, patriótica y sincera para las letras cubanas e hispanoamericanas.

“Su pérdida, que no es pérdida sino permanencia y eternidad, significa solo el no poder volverla oír decir sus poesías en vivo porque grabaciones de su obra existen muchas, no poder disfrutarla con sus ocurrencias chispeantes, su carácter bien hecho, su manera tan simpática, elegante y fina de decir las cosas.

“Se le extrañará, ella será eternamente la Novia de Matanzas. No ha existido otra como ella, no se repiten mujeres así. Solo nos queda recordarla, eterizarla en la cultura que hacemos los matanceros y todos los cubanos”.

Carilda Oliver Labra tendrá que permanecer por muchas generaciones más, tal vez infinitamente, porque esta mujer, su poesía y su libertad simbolizan la cultura matancera y, más allá, lo mejor de la cultura cubana.




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