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Wednesday 18 September 2019
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Papel de Cuba en la campaña internacional por la alfabetización

Hace 52 años, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) proclamó oficialmente el 8 de septiembre como Día Mundial de la Alfabetización, con el propósito de incentivar a la comunidad internacional en el desarrollo de metas, políticas y actividades que logren alfabetizar a la población del planeta.

Cada año la fecha es propicia para reconocer a los países y a las personas que han elaborado soluciones extraordinarias con el fin de impulsar la instrucción básica de jóvenes y adultos que aún son analfabetos.

En este sentido destacan los premios internacionales que la Unesco ha otorgado a Cuba en reconocimiento al aporte de la mayor de las Antillas a la campaña por eliminar el analfabetismo a escala mundial, mediante el método Yo sí puedo, procedimiento de enseñanza creado por la fallecida pedagoga Leonela Relys, a solicitud del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro.

Gracias a este programa innovador, que se implementó y generalizó desde el año 2002 y hasta el 2015, más de diez millones de personas de 30 naciones, en su mayoría de la región latinoamericana, aprendieron a leer y escribir en el término de solo tres meses.

El método Yo sí puedo llegó incluso a naciones desarrolladas, como es el caso de España, donde en el 2012, en varias zonas rurales, sumaban más de 400 las personas analfabetas, y de Canadá, Australia y Nueva Zelanda, donde se instruyó a miembros de comunidades aborígenes.

Según datos de la UNESCO el mundo llegó a este 8 de septiembre, Día Internacional de la Alfabetización, con más de 700 millones de personas sin la educación adecuada, de ellos 115 millones son jóvenes de entre 15 y 24 años, entre otras causas, por la ausencia de voluntad política y gestión de muchos gobiernos.

La fecha es una oportunidad para que en cada país las autoridades y la sociedad civil destaquen los avances en las tasas de alfabetización y reflexionen sobre los problemas que quedan por superar en ese campo.

Yo sí puedo, una experiencia inolvidable

Con 27 años de experiencia en el sector, la educadora matancera Elena Casanova tuvo el privilegio de ser una de las integrantes del contingente de profesionales cubanos que durante los años 2005 y 2006 viajaron a México para alfabetizar a las personas más humildes mediante el método Yo sí puedo.

Según dijo en entrevista ofrecida a Radio 26, cumplió su misión en la región del Istmo de Tehuantepec, perteneciente al Estado de Oaxaca.

“En la coordinación adonde fui ubicada atendimos alrededor de once mil personas analfabetas, a las cuales pudimos escolarizar con este programa diseñado para que los adultos aprendan a leer y a escribir a partir de la vinculación  de los números con las letras, lo que facilita el proceso de aprendizaje. Se impartía por los medios audiovisuales; eran  65 teleclases en video y nosotros funcionábamos como asesores o facilitadores para dirigir la actividad educativa, trasmitir conocimientos y encargarnos de la parte afectiva de los iletrados.”

Para esta profesional del magisterio una de las vivencias más emotivas de esta experiencia fue la acogida y el agradecimiento de las personas alfabetizadas hacia los misioneros cubanos.

“Fue impactante para nosotros comprobar cómo existen aún en el mundo tantas personas jóvenes y adultas analfabetas, pues en Cuba la educación básica es obligatoria y gratuita para todos, nuestra meta hoy es la calidad, sin embargo, en muchos países no priorizan la instrucción de la población de la zonas rurales y recónditas.

“La mayoría de los participantes eran personas muy sencillas que no sabían leer y escribir por falta de oportunidades, con creencias y costumbres muy arraigadas y con el tiempo limitado para el estudio por la gran dedicación al trabajo y a las responsabilidades con la familia. Sin embargo, nos acogieron muy bien a los cubanos y expresaban su agradecimiento cuando vencían el curso y constataban que ya no tenían que estampar su firma con la yema del dedo o auxiliarse de un pariente letrado para realizar alguna tramitación.”

Hoy, Elena Casanova labora en la Dirección provincial de Educación de Matanzas y siente el orgullo de haber sido protagonista de aquella campaña que trajo la luz del saber a miles de campesinos, obreros, amas de casa y personas muy humildes de varias  naciones del mundo.

“Nuestro líder Fidel Castro Ruz expresó siempre su preocupación por la educación y fue él quien impulso la vocación internacionalista y solidaria de nosotros los maestros cubanos y nuestra disposición permanente a ayudar a eliminar ese flagelo en el mundo” –acotó por último la educadora.




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