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Wednesday 18 September 2019
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Al Sauto sin abanico

Foto de Jessica Mesa.

La gran noticia por la que todos esperan no acaba de producirse, porque las puertas del teatro Sauto, que se abrieron por primera vez al público el 6 de abril de 1863, hoy continúan cerradas.

Pero ello no significa que las novedades dejen de fluir, y esto ocurre a veces a cuentagotas, desde el majestuoso edificio neoclásico situado en la cubana ciudad de Matanzas, ya en la recta final de la restauración más abarcadora en sus 155 años de historia.

Al caótico, pero esperanzador ajetreo constructivo que se nota en la Plaza de la Vigía, esa suerte de vitrina del neoclásico a la matancera, se suma por estos días la llegada de los contenedores con los componentes del nuevo aire acondicionado, diseñado exclusivamente para el teatro.

Desde Italia llegan las piezas para ensamblar el “monstruo” y es curioso que así sea, porque allá nació el maestro Daniel Dall’Aglio, quien creó el Sauto dotándolo de su proverbial acústica, semejante a la de la Scala de Milán.

La coincidencia del origen mediterráneo podría dar pie a los más soñadores para pensar que todo está rotundamente conectado, como un guiño a la serpiente cósmica mordiéndose la cola eternamente.

Fue un cubano, el ingeniero José Miguel Moreno Cabrera, quien diseñó el nuevo sistema de climatización hace más de una década, a la espera de la oportunidad que ahora tiene de verlo cumplir su cometido, porque “nunca es tarde si la dicha es buena”.

En el centro mismo del enjambre de trabajadores atareados en el coliseo uno encuentra a José Miguel, metido de lleno en la tarea de asesorar el ensamblaje de la maquinaria que parece destinada a restarle utilidad, aunque no elegancia, al abanico durante las funciones por venir.

Según las propias palabras de su creador, el quid de la cuestión radica en que el sistema funcionará con condensación por agua y refrigerante ecológico, con lo cual resultará más eficiente desde el punto de vista del rendimiento y ahorro energético.

El ingeniero insiste en que su equipo disminuirá en un 40 por ciento la energía tradicionalmente usada para enfriar el edificio, con categoría de Monumento Nacional, durante las funciones.

Sauto es una obra de valor patrimonial con grado de protección uno, eso significa que no podemos poner ningún equipo externo para expulsar a la atmósfera el calor generado en su interior, por ello se emplearon soluciones para no afectar la estética, asegura el especialista de la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería (EMPAI) de Matanzas.

En resumen, para quienes no son expertos en refrigeración: el aire sofocante del interior del teatro se rechazará hacia el agua de un pozo, de ahí recorrerá una canal emplazada en el lateral este de la calle Medio hasta llegar al río San Juan, totalmente limpia luego de un proceso de filtrado.

Aunque sin asomo de soberbia, a Moreno Cabrera le enorgullece el hecho de que su proyecto se adelantó varios años a la aprobación en Cuba de una norma obligatoria, según la cual debe emplearse la tecnología para expulsar el calor de las edificaciones al agua y no directamente a la atmósfera, siempre y cuando existan las condiciones para ello.

El equipo de aire acondicionado incluirá un gran sistema centralizado para enfriar el escenario y la sala de espectadores, comenta Moreno Cabrera, y alega que no hará falta “echarlo a andar” si lo que se quiere es refrescar solo alguno de los espacios secundarios, como el salón de protocolo o la oficina del director, pues para eso contarán con unidades integrales independientes.

Quizás el problema fundamental a la hora de diseñar un equipo de climatización para el Sauto fue lograr que las máquinas manipuladoras del aire frío no hicieran ruido.

Conocemos que el insigne teatro matancero tiene una acústica casi perfecta, por tanto, incluso el más mínimo nivel de ruido sería percibido por el espectador y afectaría la calidad de cualquier espectáculo, admite el ingeniero.

El local donde estarán ubicadas las máquinas climatizadoras y enfriadoras quedará insonorizado y el paso del aire a través de los conductos ocurrirá a velocidades muy bajas, detalla José Miguel.

Un sistema de climatización con características similares se concibió para la Sala de Conciertos José White, también situada en el Centro Histórico de Matanzas, y allí funciona hoy sin que se reporte insatisfacción alguna por parte de los espectadores, comenta el ingeniero mecánico responsable también de su diseño.

Según todo parece indicar hasta ahora, más que llevar ropa fresca y abanicos para soportar el calor durante las funciones, uno tendrá que cargar con alguna prenda extra para abrigarse en la sala principal del otrora teatro Esteban, incluso durante las más sofocantes jornadas del verano.




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