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Wednesday 18 September 2019
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El ojo del amo…

Suena a “déjá vú”, a cosa vista, esa nueva aplicación de Google hecha a la medida de algunos padres, esos decididos a monitorear –algunos dirían espiar- a sus hijos con la ayuda de los teléfonos inteligentes.

Ya levanta polvo en el mundo la app llamada Family link, disponible en la tienda online de la compañía, que permite controlar en tiempo real la actividad del móvil de los hijos menores de trece años.

Ni es la única herramienta de control parental ni cabe esperar que sea la última, pero a Family link le critican sobre todo la novedad de una polémica función denominada “Mira donde están”, para ubicar a los niños dondequiera que se encuentren, siempre y cuando lleven encima el celular.

El debate se abre por la costura del poder casi total que da la app a los progenitores sobre el uso del Smartphone por parte de sus hijos, pues incluso pueden vigilar su horario de uso, bloquear el aparato de forma remota y conocer detalles sobre aplicaciones favoritas y la navegación en internet.

Family link, que funciona igualmente en android y en los iphones, según Google tiene el objetivo de crear “hábitos digitales saludables”,  “ayudarlos a encontrar un equilibrio”, aunque “cada familia piensa diferente sobre lo que sus hijos deberían y no deberían poder hacer en su dispositivo”.

La novedad tecnológica permite a los padres aprobar o bloquear las aplicaciones descargadas por sus hijos o imponer el uso de las consideradas más convenientes a tono con la edad de los menores.

Los mayores también pueden usar la nueva “varita mágica” cortesía de Google para recibir notificaciones sobre lo que los pequeños buscan en la red de redes y restringir contenidos potencialmente peligrosos o no deseados, nuevamente gracias a un riguroso informe de actividad en tiempo real.

A más de uno le huele mal el asunto, a lo mejor porque desprende un tufillo demasiado “orwelliano” al más puro estilo de su distopía novelada en “1984”.

Otros asocian el tema con un referente cultural más reciente, pero no menos crudo, el capítulo titulado “Arkangel”, de la serie de Netflix “Black Mirror”.

En “Arkangel” una madre instala un chip experimental en el cerebro de su hija y así puede saber su localización exacta, captar gracias a un tablet lo que la pequeña ve y escucha: pura fábula sobre la sobreprotección y los derechos individuales.

Ciencia ficción aparte, algunos expertos ya esgrimen el argumento de los “niños burbuja”, sometidos a una sobreprotección que anula el instinto y aprendizaje natural, los vuelve demasiado dependientes, merma su confianza y habilidades sociales, los aísla…

Aunque tiene detractores y defensores, Family link luce como otro de los muchos éxitos de Google, uno que parece ilustrar a la perfección aquel viejo refrán: “el ojo del amo engorda al caballo”.




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