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Wednesday 18 September 2019
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La Gruta del San Juan

A Esteban Grau, representante en Matanzas de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre (FANJ), lo sorprendí en plena labor de “meter en cintura” aquellas cocheras abandonadas en la calle Narváez, donde por ahora cuesta imaginarse un moderno centro audiovisual con tecnología de punta.

Le pedí cinco minutos de su tiempo, pero logré redondearlos a 15 porque tomé ventaja, mi truco de siempre, de su incapacidad para resistirse a hablar de lo que le apasiona.

Por ahora la llaman la Gruta del San Juan a esa nueva sala 3D que poco a poco toma forma en el aún inacabado paseo fluvial de Narváez, ubicado en pleno Centro Histórico.

Tendrá un área dedicada a exposiciones de fotografías de naturaleza, un snack bar y la propia sala con capacidad para 50 personas donde se proyectarán en tercera dimensión audiovisuales sobre el patrimonio natural cubano y del resto del mundo.

Este espacio “reconquistado”, como Esteban le denominó durante la charla, será un hermoso regalo a la ciudad de San Carlos y San Severino de Matanzas, la neoclásica de Cuba, en este año del aniversario 325 de su fundación.

Gafas 3D e imágenes proyectadas en el formato 4K o ultra HD (alta definición) darán el toque de realismo a la experiencia de recorrer, sin renunciar al confort de un asiento, escenarios exclusivos de la geografía de la isla mayor de Las Antillas, comúnmente fuera de alcance para una persona promedio.

“Con este centro pretendemos educar a la gente a través de la imagen, acercarlos al conocimiento del patrimonio natural cubano y su protección, con énfasis en el carso. Hablamos de formaciones bellas, pero también importantes para la vida”, explicó el experto.

“Somos sede del proyecto Bellamar creado hace 15 años, que ha recorrido Cuba y parte del mundo para captar imágenes tridimensionales, por tal motivo queremos regalarle a la ciudad una sala para cultivar el amor hacia ese patrimonio subterráneo oculto en la oscuridad.

“El proyecto 3D del patrimonio natural cubano lo iniciamos en 2003 y desde entonces hemos caminado muchísimo, creo que tenemos cosas increíbles y vale la pena mostrarlas aquí en este nuevo espacio”, comentó el también integrante de la Sociedad Espeleológica de Cuba.

“La nueva sala será la sede del proyecto audiovisual Cuba: la otra dimensión, y tendremos la posibilidad de disfrutar este material aquí, al igual que otros como Fábrica de Cristal, Bellamar revelando secretos o Cuba de agua y de piedra”.

Una veintena de obras entre fotos y videos tridimensionales, fruto del trabajo desarrollado durante una década por un equipo multinacional de espeleólogos y artistas del lente (La Salle 3D Internacional Team) en paisajes terrestres y cavidades subterráneas del mundo, es un tesoro invaluable que estará a disposición de los matanceros.

“Aquí van a ver Cuba de otra forma, sobre todo los niños, los jóvenes, el adulto mayor, aquí van a encontrar un lugar donde no tendrán que bajar por una cuerda, ni arrastrarse ni pasar días caminando en el monte y van a ver lugares naturales como si se encontraran frente a ellos.”

Pero hay algo incluso más importante que el lujazo de experimentar con nuestros sentidos un paraje exótico sin estar realmente ahí: se trata de la protección de esos escenarios, cuyo atractivo tan irresistible los hace vulnerables.

Esteban explicó: “los procesos que permiten la formación de cristales en las cuevas son hidrotermales, la presencia humana rompe el balance de esas condiciones. Por ejemplo, la Gran Paleocaverna Bellamar se considera tan bella por sus cristales porque ha tenido un buen equilibro de diferentes parámetros en su interior.

“Si llegamos con grandes públicos a una cueva, en primer lugar siempre se destruye una parte para poder pasar, después cambiamos su condiciones climáticas porque generamos calor y expulsamos CO2 al respirar.

“¿Qué pasa con la imagen 3D? Pues nos acerca a la misma cueva sin alterarla, reproduce cada detalle de la visión humana. Hoy somos capaces de lograr esto, tenemos la tecnología para ello como nunca antes”.

Grau se siente agradecido por el apoyo de las autoridades locales, de los amigos dentro y fuera de la Isla, y junto al resto de los trabajadores empeñados en sacar el proyecto hacia delante le planta cara a trabas objetivas y subjetivas que asoman casi a diario.

Parques Nacionales como Guanacahabibes y Viñales, Las Terrazas, la Ciénaga de Zapata, las espectaculares cavernas de Bellamar y Santa Catalina, o la estalagmita de Martín Infierno, considerada la mayor del mundo, podrán ser vistos como nunca antes gracias al empeño de los aventureros de estos tiempos, pertrechados con tecnología de última generación.

Pero también la tercera dimensión permitirá incluso a los menos hábiles en el agua desinhibirse por una rato y explorar el fascinante universo subacuático de Jardines de la Reina, considerado uno de los santuarios del buceo a escala planetaria.

“Creo que somos pioneros en Cuba en modelar cuevas en realidad aumentada. Ya hicimos la primera: la cueva Los Cayucos y el material lo estrenaremos en noviembre en un evento internacional de antropología en La Habana.

Los Cayucos es una cueva perdida del patrimonio cubano, ubicada en Maisí, es uno de los sitios ceremoniales más importantes donde se han encontrado ídolos aborígenes. Es espectacular el lugar: una pequeña cueva, pero mágica, como decimos nosotros.

“Acabamos de llegar de allá, hicimos las pruebas con los nuevos programas de modelaje con fotografía. Casi cinco mil fotos hubo que hacer para lograr este modelaje. ¡Sencillamente impresionante!

“Todavía está en media resolución y lo estamos llevando a máxima, será algo que tendremos listo en el año 2019. Podremos ponernos las gafas 3D y caminar esa cueva sin movernos del paseo de Narváez.

“Aunque hemos tenido éxito con la experiencia de presentar nuestro trabajo en escenarios como la Fábrica de Arte Cubano y el Palacio del Segundo Cabo, ambos en La Habana, en realidad todo lo que hicimos pertenece a Matanzas, la ciudad que nos ha inspirado”, aseguró Esteban Grau.

La suerte está echada y parece que La Gruta del San Juan podría convertirse en un espacio perfecto para saciar la curiosidad, experimentar la efímera ilusión de adentrarse en lo desconocido, sugerir nuevos desafíos, conspirar en favor de la naturaleza.




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