Search
Thursday 14 November 2019
  • :
  • :

Matanzas: los azotes que te hieren

Así dejan los carnavales al René Fraga, un parque al que año tras año le van mutilando sus encantos.

Constructivamente hablando, dos realidades vive la ciudad de Matanzas. Una suerte de mundos paralelos donde conviven casi en armonía el avance y el retroceso, la prosperidad y el retraso, la cultura y su opuesto. Dos maneras, dos filosofías que no encajan.

Al menos eso pienso yo y no creo estar sola en esta mirada a la urbe yumurina, objeto de una de las mayores revoluciones constructivas de su historia, al decir del Conservador de la Ciudad, Leonel Pérez Orozco.

Lo que por el 325 aniversario de la fundación de Matanzas acontece, con especial énfasis en el centro citadino, dista mucho de lo sucedido en otros espacios de su geografía.

La indolencia de organismos y personas agreden un entorno que luciera estéticamente mejor de no ser por la irresponsable actitud de quienes prefieren violentar la belleza de esta ciudad, necesitada de besos, no de azotes.

A horas de su apertura, en el Café Caribe, de Palmares,  en las cercanías del Viaducto, una señora fue sorprendida tratando de zafar de la pared del baño el depósito de detergente líquido para el lavado de las manos. Por esos mismos días, unas lámparas fueron sustraídas de la pintura mural del artista de la plástica Jesús Alberto Mederos, esas preciosas imágenes perpetuadas en el muro divisorio del Museo de los Bomberos y el paseo de Narváez.

Como si resultara poco, cuando aún no habían terminado de colocar la reja en el conjunto monumentario del Parque de La Libertad, varios niños usaban sus puertas para balancearse, ante la cómplice mirada de todos cuantos los observaban.

Igual de cuestionable es la indisciplina provocada por los comercios enclavados en Milanés, Medio o Dos de Mayo, que de 5:00 de la tarde a 7:00 de la noche convierten la ciudad en un gran vertedero, sacando de sus tiendas estibas de basura, algunas colocadas, incluso, luego de pasar el carro que la recoge.

Bancos robados en áreas del propio Viaducto, cestos hurtados para derretirlos y convertirlos en materia prima hablan a las claras de una controvertible relación entre la ciudad y sus habitantes, que permiten presumir poca durabilidad de las obras nacidas o renacidas al calor del cumpleaños de Matanzas.

Junto con la edificación física de un inmueble se necesita la otra inversión, esa que enseñe a valorar, a respetar, a fomentar un vínculo de respeto con el espacio donde se vive. “Construir”, esa actitud continúa pendiente.

No estará contenta la urbe de los puentes porque la llenen de hoteles, de parques, brille el Sauto o mejoren sus plazas.

A menos que cambie el concepto cívico de quienes la pueblan, a menos que la gente se enamore de ella y llegue a cuidarla, hasta entonces, no habrá ciudad, no habrá Matanzas.

  • Fotos: Noryis

Solo una relación de respeto con la ciudad ayudará a preservar lo que hoy se construye en Matanzas.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones