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Thursday 14 November 2019
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Cuba y Vietnam: ideales y unidad inclaudicables

Si existe en el mundo una amistad, una correspondencia de ideales, mantenida por más de 50 años, esa es la de Cuba y Vietnam. Ejemplos de dignidad, inclaudicables en sus principios, fieles al pueblo.

Se dice que los lazos que unen a las dos naciones son a prueba de la historia. Y se caracteriza por surgir de manera especial porque cuando en ese país asiático comenzó la resistencia contra la agresión norteamericana, los cubanos le brindamos el máximo de apoyo, expresado en hechos concretos, como la fundación desde 1963 del Comité de
Solidaridad con Vietnam y las continuas protestas contra la agresión yanqui. Igualmente se hicieron donaciones y se realizaron seminarios, películas, documentales, con los cuales se elevó la denuncia a nivel internacional de la masacre que se cometía contra el sufrido pueblo.

También contribuimos en la edificación de la ruta histórica Ho Chi Minh, utilizada para transportar alimentos, medicamentos, armas y municiones del norte hacia el sur, así como con un hospital de 400 camas en plena zona beligerante, entre otras acciones. Y como colofón de amistad, nuestro Comandante en Jefe visitó al hermano país en plena guerra. Fue el único que lo hizo y su valor para los vietnamitas es memorable.

Cuba también se siente deudora de Vietnam porque cuenta con el respaldo de una nación en su lucha por edificar el socialismo bajo la dirección del Partido Comunista en situaciones difíciles. Se mantiene una fuerte vinculación política y económica y es noticia habitual que desde allá nos envíen donaciones de toneladas de arroz y se establezcan empresas mixtas con un aumento de la colaboración en las esferas de la agricultura, el petróleo, la industria ligera y el turismo, por citar algunas.

Nos han unido por más de medio siglo, como señalara el presidente Miguel Díaz-Canel, preceptos como convertir el revés en victoria y ser firmes en la adversidad y prudentes ante el triunfo. Por estas y muchas razones rendimos tributo a los líderes del hermano Vietnam y estrechamos nuestra alianza con el laborioso pueblo anamita, como José Martí lo nombrara desde el siglo XIX.




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