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Sunday 17 November 2019
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Mis vecinos, en El reino de este mundo

      ¿Pero qué es la historia de América toda, sino una crónica de lo real-maravilloso?

Alejo Carpentier

Compartimos el Consejo Popular, las calles y la guagua que nos lleva hacia Matanzas. Por eso en la propia ciudad me sorprendieron y animaron los rostros de María y Alcibiades en El reino de este mundo, exposición fotográfica del artista Julio César García, que ofrece una mirada singular a la vejez.

Por Facebook me contó Julio César que la inspiración la obtuvo de los dos últimos párrafos de la novela de Alejo Carpentier, con título homónimo alde la exposición; que la serie en exhibición está inconclusa y en ella trabajará durante los próximos dos años para enriquecerla.

Son retratos de ancianos, vendedores ambulantes que transforman la realidad, la iluminan, la engrandecen y todo gracias a una exaltación del espíritu; animados por la idea de hacerse un retrato de estudio donde exhiban sus productos, paramos el tiempo y se produce el milagro, explicó el artista.

Más que retratos de ancianos las instantáneas que se exponen en la Galería de Arte Génesis, en la fundacional Plaza de La Vigía, son fragmentos de cotidianidad, historias de persistencia, resistencia y vitalidad en rostros marcados por el tiempo y las urgencias de subsistir.

Poleas, discos de corte, cables, alambres… he visto que vende Alcibiades, siempre con sombrero y piel curtida por el sol; María, bajita y canosa, se pasea con bastón y cucuruchos de maní en las manos; no sé dónde vive Juan, pero muchas veces lo he visto sentado en algún muro, muy cerca de bolígrafos, cuchillas, fosforeras…

Quién puede decir que “Comprendo”, el artista obsesionado que pocos saben que se llama Armando, el que ofrece partituras hechas a mano, no es expresión contemporánea de lo real maravilloso americano que defendió Carpentier; de lo original, lo autóctono que en la realidad cubana es cotidiano, pero singular ante el mundo.

Hace unos días Alcibiades pasó frente a mi casa, salí corriendo, pero como camina rápido tuve que llamarlo a gritos; le pregunté si conocía de la exposición, se echó a reír y me dijo que sí, que no ha pasado a verla, pero que seguramente pronto irá. Con María no coincido hace semanas, cuando la vea también le preguntaré sobre El reino de este mundo y para no hacerla perder el tiempo le compraré unos cucuruchos.




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