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Monday 16 September 2019
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César López en Matanzas, un saxofón que emociona

César López no necesita muchas presentaciones. Incluso para los no melómanos resultará su nombre bastante conocido. Se trata de uno de los más importantes jazzistas del contexto musical cubano desde hace varias décadas.

Un hombre que, además de las extremidades del ser humano, ha sumado una parte más a su cuerpo: el saxofón. No obstante también sabe tocar, “la flauta y el piano”.

El disco Concierto por los 20 años de Habana Ensemble, del afamado saxofonista cubano César López y su grupo, es uno de los nominados que este 2018 compiten por el premio Cubadisco en el apartado de música instrumental.

“Casi todos mis discos han sido nominados y conservo el orgullo de haber merecido ocho premios Cubadisco y un gran premio, en 2008, hace ya diez años. Casualmente aquel, como este, era un disco en vivo.

“Este es una producción muy especial en mi carrera. Tiene un significado muy fuerte porque celebra el 30 aniversario de mi trayectoria artística y el 20 de mi agrupación”.

Todo puede suceder cuando sobre el escenario comparten su música dos maestros de la conocida como la más universal de las artes. Y es precisamente el lenguaje internacional de esta manifestación artística lo que hizo posible el rico y sorprendente intercambio que regalaron el saxofonista cubano César López y el pianista holandés Michiel Borstlap en la Sala de Conciertos José White, de la ciudad de Matanzas.

Gracias a las emociones que motiva la música la institución varió sus espacios geográfico y temporal. Más que un sitio de presentaciones del siglo XIX cubano, pareció convertirse en uno de los sitios estadounidenses donde el jazz cobró auge y popularidad durante los primeros años del siglo XX.

“Hay un elemento muy peculiar. El maestro Michiel es un gran pianista con un currículo muy fuerte en Europa y el mundo. En su país es un ídolo”.

Michiel Borstlap fue un prodigio del piano desde sus primeros años. En 1992 completó sus estudios con los más altos honores en el Conservatorio de Hilversum, donde recibió clases de maestros holandeses como Henk Elkerbout y Rob Madna. Ganó el premio como mejor solista en el Concurso de Jazz de Europa en Bruselas, y recibió el primer premio con la banda Meeting Point en el mismo concurso. Dos años más tarde dio su primer concierto en el North Sea Jazz Festival.

Cesar López se refirió al repertorio interpretado. “Como nosotros somos músicos que improvisamos, que estamos dentro del mundo del jazz, decidimos que no ensayaríamos; y no ensayamos. En los conciertos que hicimos en La Habana y el de aquí de Matanzas simplemente probamos el sonido.

“Preferimos tocar standard, que todo fuera muy natural porque era el interés de Michiel. En mi parecer, la improvisación nos permite un nivel de espiritualidad y un ambiente rico. Ese es el poder que tiene la música que, sin dudas, es un arte supremo. No importa la latitud, el idioma…porque el idioma de la música es universal”.

César saca, limpia, observa y conecta cada una de las piezas de su hermoso saxo del año 1954. Una fuerte atracción existe entre el músico y su instrumento. Se deja ver en la suavidad con que lo manipula, el esmero con que lo frota, la ternura con que lo abraza.

La espontaneidad y el diálogo visual fueron constantes durante la presentación, en la que tuvo lugar el tercer concierto de Borstlap en Cuba. También se destacaron las interpretaciones de Habana Ensemble, agrupación creada por López hace dos décadas, en la que resalta la participación de dos jóvenes músicos cuyo talento es impresionante.

“Yo les aporto experiencia y los jóvenes nos transmiten conocimientos y experiencias a nosotros. El percusionista tiene poco más de veinte años y posee un tremendísimo talento. La madurez con que toca la música es sorprendente.

“Cuando hay músicos así no importa la edad que tengan, un artista muy joven puede enseñarle mucho a otro que tal vez tiene más recorrido porque la música se trata de nuestras experiencias…y cada cual tiene la suya”.

Previo al concierto el maestro César López ofreció un taller a los estudiantes de la Escuela de Música en Matanzas, con quienes compartió experiencias y consejos no solo para su desempeño profesional sino ante la vida.

Habló del agradecimiento como una de las cualidades supremas para cualquier ser humano. “Yo amo a mi país entrañablemente. Amo a esta Revolución y lo digo desde mi corazón, no es muela. Yo fui un hombre privilegiado en Cuba, quizás por la generación a la que pertenezco.

“Por eso me dedico a ayudar y a aportar modestamente lo que sé, lo que siento, a las nuevas generaciones y eso lo haré siempre. La Sala White estaba llena de estudiantes de música y eso me encanta.

“Es muy importante, además de su estudio diario, que ellos escuchen música para que valoren A mí me gusta sentarme en el público a escuchar a otros músicos porque así también me formo impresiones, experiencias y aprendizajes”.

Desde hace tiempo Cesar López soñaba con presentarse en Matanzas luego de una larga ausencia. Después del concierto en el otrora Liceo Artístico y Literario de Matanzas vio satisfechas sus expectativas.

“Yo me presenté hace algún tiempo en Matanzas, en la sala Velasco junto a la prestigiosa Orquesta Sinfónica de esta ciudad. Desde ahora quiero venir mucho más a esta sala porque me encontrado aquí una maravilla de espacio cultural.

“Esta es de las pocas salas de excelencia del país. La José White está en Matanzas pero es un privilegio que Cuba entera tenga una sala así. Es fantástica. Yo tengo que venir mucho más a este lugar a tocar. Me he sentido muy contento. Es muy cálido el público y, realmente, es una belleza”.

El concierto de César López, Habana Ensemble y Michiel Borstlap formó parte del Festival Naranja, el mes cultural de los Países Bajos que se desarrolla hasta el mes de octubre en Cuba.




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