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Sunday 22 September 2019
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Así será el nuevo monumento al primer acto de rebeldía aborigen en Cuba

Una luz perpetua brillará en lo más alto del nuevo monumento destinado a conmemorar el primer acto de rebeldía aborigen documentado en la historia de Cuba: aquel que ocurrió en 1510 en las aguas de la bahía de Guanima.

Alejado todavía de los curiosos toma forma el proyecto en manos de arquitectos, historiadores, filántropos, artistas y otros enemigos del olvido que pesa, injustificadamente, sobre un hecho tan sangriento como esclarecedor para comprender nuestra raíz belicosa, libertaria.

Una maqueta física improvisada para acomodar ideas, algunos bocetos y un modelo digital en tres dimensiones es casi todo cuanto puede verse, por el momento, de lo que será una gran obra, de notable altura, diseñada para emplazarse en el escenario aproximado de los hechos.

El conjunto estará en el litoral de la ciudad de San Carlos y San Severino de Matanzas, como adentrándose en las aguas de la rada donde los guerreros del cacique Guayucayel (señor del cayo blanco, en lengua arahuaca) masacraron sorpresivamente a un grupo de colonizadores castellanos, luego de ofrecer sus canoas para salvar la distancia sobre el mar.

Así, quienes recorran la urbe neoclásica de Cuba, la que parece abrazarse firmemente a su bahía, tendrán a la vista un recordatorio del coraje de nuestros padres originarios, los primeros en plantar cara a un enemigo infinitamente más poderoso.

El autor del diseño original no es otro que el reconocido arquitecto matancero José Diwaldo García Sánchez, quien cuenta en su haber con numerosos proyectos consumados, junto al diseño y ejecución de piezas artísticas, de interiorismo y ambientación.

Junto a la maqueta del conjunto, ubicada en la sede local del Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria (CODEMA), Diwaldo advierte que el monumento, aún en fase de proyecto, es un empeño coral y acepta compartir con los lectores algunas claves para comprender su simbolismo:

“Nos solicitaron una propuesta, de ahí partió la idea de crear el monumento al primer acto de rebeldía registrado en nuestro país. Lo que nosotros creíamos que debía ser obra es una representación con una interpretación contemporánea muy simbólica. Asumimos como concepto fundamental establecer el uso del hormigón armado a la vista como expresión de material que simboliza la parte indígena, de una forma bien simplificada, y representamos con metal la contraparte española.

 “De esa forma simbólica están las dos culturas como partes en pugna: los nativos se representan con fuerza por medio de la plataforma que sugiere la agresividad y el bando español aparece como elementos metálicos (en alusión a las armaduras empleadas por los colonizadores) desmembrados, destruidos a partir del encuentro. El colofón o punto culminante es un fuste, una columna vertical de unos 15 metros de altura, en cuya cima se ubica un prisma de cristal que debe estar iluminado siempre.

“Esa sección longitudinal la acompañan unas líneas de luz LED para dar la sensación de que con ese encuentro surgió el nombre de la ciudad de Matanzas, pero también asociado a la historia de un país con su primer hecho de rebeldía. Los elementos de hormigón armado van a llevar en su encofrado un lenguaje más directo con el espectador: el desarrollo en aquel momento de la cultura aborigen con sus pictografías, elementos religiosos…, va a tener incorporado bajorrelieves y altorrelieves, pero también textos en bronce para cualificar un poco el elemento escultórico.

“Los paneles verticales que representan esa parte de cierre y lectura inmediata se insertarán en el lugar y luego se les adosará el trabajo de los escultores participantes. Los paneles reafirman a la escala del espectador la relación con el medio ambiente, que es fundamental en la ubicación del elemento. Una cuña que penetra en el mar como símbolo del combate tendrá la textura del hormigón, llevará un trabajo constructivo serio de hincar pilotes para darle permanencia. Consideramos después de un análisis que ese era el emplazamiento adecuado, porque el hecho histórico sucedió en el mar.

“El conjunto escultórico es modesto, pero acorde con el suceso. Puede tener un buen resultado con una ejecución adecuada. Creo que marcará un espacio importante de la ciudad para narrar nuestra historia. Será un monumento participativo, se podrá acceder y recorrerlo, tener una lectura directa, por eso el emplazamiento es fundamental. Estará dentro del recorrido peatonal del malecón, al ser Matanzas una ciudad completamente marítima, el paseo por el litoral ayudará a la interacción del monumento con las personas.

 




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