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Sunday 17 November 2019
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Y seguiré luchando por la vida

La doctora Cobas con Michel.

“Yo lucho y sé que viviré mucho más”, dijo medio molesto y quizás hasta nervioso, a pesar de que para él los hospitales ya son parte de su rutina diaria. “Ya son 23  años recibiendo el tratamiento de hemodiálisis, los riñones me abandonaron, pero aquí habrá un matancero pa´ rato”. Termina de la frase y pierde su vista en el horizonte que vislumbra desde el ventanal cercano a su cama.

Para Michel Sánchez Ajete sus días han sido diferentes. Tiene 38 años de edad y la mayoría de sus salidas han sido hacia instituciones de la Salud Pública yumurina, pues desde la adolescencia sufre una insuficiencia renal.

Hoy está ingresado en el Hospital provincial Faustino Pérez Hernández, de Matanzas, pues  el uso excesivo de un medicamento antiarrítmico le provocó un bloqueo aurículo-ventricular de tercer grado.

“Esto no compromete para nada su vida, pues no tiene repercusión hemodinámica”, dijo la jefa del capítulo de Cardiología en Matanzas, doctora Migdalia Cobas Pérez, integrante del equipo multidisciplinario que lo asiste.

“Según la evolución del paciente, en los próximos días se evaluará la posibilidad  de implantar un marcapasos definitivo”, dijo la especialista.

“Disculpe la interrupción, pero déjeme decirle que por eso amo tanto mi país, si no hubiera nacido aquí no hubiera podido salvar a mi hijo”, dijo María Julia Ajete Blanco, madre del joven.

“Yo le di mi riñón, la operación fue un éxito, pero solo le duró un año y medio. Un tiempo después nos llaman para decirnos que había otro compatible con su organismo, pero la alegría solo fue por  25 días. Hoy estamos en este hospital, otra prueba del destino y una vez más en las manos de la Medicina cubana, esa a la que le debo la vida de mi hijo y por tanto, también, la mía”.




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