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Thursday 14 November 2019
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3, 2,… 5

La ciudad nunca dejó de ser hermosa. Incluso bajo el pesado velo de nuestra dejadez supo mantenerse entera y esperar su momento. Un buen día, en un arrebato de iluminación, por fin reparamos en todo cuanto tenía para ofrecer. Probablemente no haya una mejor oportunidad que esta.

Ahora, en los 325 años de su fundación, incluso matanceros de toda la vida se enteran de que esta urbe de ríos y puentes nació un 12 de octubre de 1693, abrazada para siempre a la bahía de Guanima y llamándose San Carlos y San Severino de Matanzas. Más vale tarde que nunca.

La gente que recorre en esta época Matanzas, la Atenas de Cuba, lo hace cada día por una ciudad distinta, como si se tratase de una gigantesca pieza de papel de origami doblándose en combinaciones nuevas para lograr la forma deseada.

No hay magia detrás de la metamorfosis -unos le llaman reanimación- que experimenta la tan acertadamente llamada Ciudad Dormida y sí mucho esfuerzo para quitarle de encima de una vez y por todas -ojalá- esa pasividad tan lacerante.

Muchos que antes no creyeron en esta obra ahora la hacen suya y caminan ya sin vendas en los ojos para absorber mejor la belleza de escenarios como la Plaza de la Vigía, esa vitrina de la arquitectura neoclásica, aún en proceso de remozamiento.

La imagen antes borrosa por fin se aclara y se comprende mejor el por qué de tanta algarabía de “rompecalles” y obreros como hormigas empeñados en saldar a contrarreloj una deuda de épicas proporciones.

Caminar sobre adoquines en la calle de Medio por primera vez se sintió en lo personal como un buen augurio de lo que hoy se aprecia: un lugar para vivir, no solo para mirar.

Poco a poco se nos devuelve lo que es nuestro por derecho en el paisaje histórico urbano. Algunos edificios y espacios públicos restaurados parecen acabados de nacer y deslumbran, como el teatro Sauto, otros se ve que despertaron mal tras un letargo doloroso. Restaurar no es maquillar.

El tan comentado paseo fluvial de la calle Narváez junto al río San Juan no es, a diferencia de lo que algunos ya afirman con argumentos para mí discutibles, “uno de los espacios más bellos de la ciudad”, al menos no por ahora, pero confiamos en que alguna vez llegue a serlo.

La reconciliación con la urbe llevará su tiempo y solo será posible si existen de por medio colosales dosis de amor y de respeto, a partes iguales.

Con el arribo del aniversario 325 solo llega a su fin el conteo regresivo para los festejos, pero la verdadera carrera apenas comienza.

La ciudad parece que anda todavía de puntillas, como la Leda de bronce amada por un cisne que ya adorna la nueva fuente del Parque de La Libertad.




One thought on “3, 2,… 5

  1. César O.Gómez López

    Hermosas palabras, certeras, y sobre todas las cosas “sabias”.
    Enhorabuena Matanzas por tus años, y por los hijos que te cuidan, y ahora te reconstruyen. Siempre fue bella, y su paisaje natural irrepetible. Felicidades.

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