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Sunday 17 November 2019
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La defensa económica cubana y la nacionalización bancaria

El Comandante Ernesto Che Guevara toma posesión de su cargo de Presidente del Banco Nacional de Cuba. De izquierda a derecha, Pepín Naranjo, Osmani Cienfuegos, Osvaldo Dorticós, Rolando Díaz Aztaraín, Felipe Pazos, Enrique Oltuski y Faustino Pérez.

Un día como hoy, hace exactamente 58 años, el naciente Gobierno revolucionario cubano dio un paso trascendental en sus pretensiones de forjar su independencia económica al declarar pública la función bancaria, refrendada en la promulgación de la Ley 891, del 13 de octubre de 1960.

La medida, que colocaba de esta manera los recursos financieros al servicio exclusivo de la nación, encajaba como anillo al dedo en el sentido de adecuar la banca a las nuevas condiciones de desarrollo económico que se impulsarían con el triunfo de la Revolución Cubana, el Primero de Enero de 1959.

Sin embargo, con el nuevo cuerpo jurídico, se daba también un derechazo al mentón de la vieja estrategia norteamericana de usar a su favor la banca privada y extranjera, que se veía así, noqueada, fuera de toda posibilidad de ofrecer combate, al menos dentro del territorio nacional.

El sentido común apuntaba a una realidad. El negocio bancario no podía seguir en manos de empresas privadas que, como era lógico, las movía el interés individual por encima del colectivo, postura contraria al sentido de una  transformación social firme en el propósito de colocar las riquezas al servicio del pueblo, de su bienestar.

La nacionalización llegó primero a los bancos norteamericanos asentados en la Isla. La decisión no resultó mero capricho, sino todo lo contrario. Había que sacar del entorno económico a quienes beneficiaban a las empresas de los Estados Unidos, favorecidas con la obtención de materia prima o la importación de productos made in USA, lo que sin dudas ponía en jaque la expansión, el desarrollo de la industrial nacional.

Una resolución  permitió entonces que el 17 de septiembre, unos días antes de que el 13 de octubre se promulgara la Ley, pudieran ser nacionalizados The First National City Bank of New York, The First National Bank of Boston y The Chase Manhattan Bank, incluidas las sucursales y sus dependencias.

Solo dos bancos privados mantuvieron sus operaciones: The Royal Bank of Canada y The Bank of Nova Scotia. ¿Por qué sobrevivieron a la medida? Fidel Castro se lo explicó a la prensa de entonces. Dijo: “[…] sencillamente porque esos dos bancos están prestando un gran servicio al Gobierno, de carácter internacional al viabilizar las operaciones comerciales, de importación y de exportación; es decir, todos los trámites de pago, los están realizando estos bancos y están prestándole un servicio a la Revolución, a través de sus casas matrices en Canadá” […]

Quedaban así fuera del ruedo bancos que operaban dominados por intereses imperialistas,  inspirados en la reducción de la cuota azucarera, aquella criminal agresión económica, parte de un plan contentivo también de invadir al país de capital norteamericano mediante “el crédito usurario que, lejos de facilitar nuestro crecimiento económico, propició, en épocas de crisis, innumerables procesos judiciales que culminaron en la absorción, por parte de ese capital imperialista, de las riquezas nacionales”, explicaba el texto de aquella Resolución.

A ese acto le siguió el definitivo, ese que llegó un día como hoy, para garantizar la nacionalización de cinco instituciones crediticias paraestatales y 44 bancos privados, de ellos seis extranjeros, y declarar  único continuador y subrogante de todos los bancos privados del país,  al Banco Nacional de Cuba (BNC).

Las dos medidas se adoptaron bajo la dirección de Ernesto Che Guevara, primer presidente del Banco Nacional de Cuba, quien en comparecencia televisiva, a pocos días de aplicarse la Ley, afirmó que sin esas decisiones el banco no hubiera podido cumplir su verdadera función de dirección del crédito y apoyo a la programación de la industrialización del país.

A casi seis décadas de tan histórica nacionalización, la banca cubana, solo al servicio del pueblo, labora para dar cumplimiento a los Lineamientos de la Política Económica y Social de la Revolución, aprobados por el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba, y resulta un puntal esencial en la actualización del modelo económico, en beneficio del país y de su gente.

Por la trascendencia de aquella sesión del 13 de octubre de 1960, en la que el Consejo de Ministros acordó la aprobación de la Ley No. 891 de los Bancos, el Sindicato Nacional de la Administración Pública eligió la fecha como Día del Trabajador Bancario.

 

*Para realizar este artículo se consultaron materiales publicados en los periódicos Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores.




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