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Thursday 14 November 2019
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La luz de Che Guevara

El 15 de febrero de 1966, Che escribía a su hija Hilda: “Has de saber que sigo lejos y que estaré mucho tiempo.” El tierno vínculo entre el padre y la hija mayor se expresa una vez más en esta imagen tomada por un fotógrafo desconocido el 15 de febrero de 1960, con motivo del cuarto cumpleaños de Hildita. Foto OAH

“No porque hayas caído tu luz es menos alta”, escribió Guillén en uno de los poemas más conmovedores inspirados en la legendaria figura del Comandante Ernesto Che Guevara, cuando se supo de su asesinato en tierras bolivianas.

Fue Guevara hacia el sur, comandando una guerrilla en 1967 para liberar a la América india, oprimida y explotada durante siglos por las garras imperiales de Europa y Estados Unidos.

Solo habían transcurrido unos pocos años desde que recorrió la Isla al frente de la columna invasora Ciro Redondo, en enero del 59, y desempeñó innumerables cargos y creó el trabajo voluntario y un concepto renovador de la economía en el socialismo.

Reinició de nuevo su cabalgata sobre Rocinante para auxiliar a los indefensos y liberar a los humildes y cayó  en la quebrada del Yuro junto a otros combatientes que veían en la lucha armada el camino para la independencia de los pueblos latinoamericanos.

Si se quiere precisar por qué sigue vivo sólo basta entender que es un ícono para las juventudes, por su profesión de fe latinoamericana y antimperialista. No importa que la sombra neoliberal trate de opacar su brillo, Che Guevara se presenta a la vanguardia de las luchas por transformar la sociedad y el ser humano, en esta batalla campal contra las desigualdades e injusticias del mundo.




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