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Thursday 14 November 2019
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A 65 años de un alegato de defensa histórico

Con diversas actividades los miembros de la Unión de Juristas de Cuba (UNJC) en la provincia de Matanzas recordaron este martes el alegato de defensa conocido como La Historia me Absolverá, pronunciado hace 65 años por el joven abogado Fidel Castro Ruz, en el juicio por los sucesos del 26 de julio de 1953.

La trascendencia de la magistral intervención que realizara el líder de la Revolución Cubana el 16 de octubre de 1953 fue destacada en el contexto de los matutinos realizados en las distintas instituciones jurídicas; conversatorios entre profesionales del Derecho y estudiantes universitarios de la especialidad; en la despedida a la delegación matancera que asistirá al Congreso Internacional Abogacía 2018, con sede en la capital cubana del 17 al 19 de octubre y en el acto de toma de posesión de fiscales de nuevo ingreso, celebrado ayer en el Museo de Playa Girón, ubicado en el sureño municipio de Ciénaga de Zapata.

Minutos antes de partir hacia el emblemático territorio, Odilia Garcés García,  jefa del Departamento de Formación y Desarrollo de la Fiscalía provincial de Matanzas, precisó los motivos por los que se escogió esta efeméride para realizar la tradicional ceremonia de colocación de la toga.

“Para nosotros es  esencial  potenciar y multiplicar el pensamiento jurídico de Fidel, especialmente entre las nuevas generaciones de profesionales del Derecho, desde esta especialidad nuestro eterno Comandante en Jefe  pudo concebir transformaciones sociales, no solo para Cuba sino para el mundo…

Según enfatizó la veterana jurista, la autodefensa del líder histórico es una muestra de  oratoria jurídica sin precedentes en América Latina, es un alegato de justicia moral y es un documento básico en el estudio de la  Revolución Cubana, que mantiene su actualidad 65 años despuéspor eso constituye para nosotros un deber motivar su conocimiento y divulgación, sobre todo en los jóvenes que ponen nuevas energías y vigor a esta sensible labor.”

Volviendo a la Historia

¡Condenadme, no importa, la historia me absolverá!, con estas palabras Fidel Castro concluyó su autodefensa el 16 de octubre de 1953, por su participación y liderazgo en el ataque a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

En la sala de estudios de la Escuela de Enfermeras del Hospital Civil Saturnino Lora tuvo lugar el juicio de la Causa 37, de gran trascendencia histórica.

Para aislar al joven abogado del pueblo la tiranía escogió ese pequeño local, ignorando la doctrina de José Martí, autor intelectual del asalto a las fortalezas, cuando dijo: “Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

Días antes, el 21 de septiembre, Fidel había comparecido en la primera vista del proceso junto al resto de los asaltantes, en el Palacio de Justicia, pero resultó apartado del grupo para ser juzgado por separado en un procedimiento penal amañado.

Llegado el día y ante un reducido número de personas se convirtió de acusado en acusador de los crímenes cometidos contra sus compañeros de lucha y la situación de miseria y de terror en que estaba sumido el país.

Algunos meses después, durante su estancia en el Presidio Modelo de la entonces Isla de Pinos, el líder histórico de la Revolución cubana reconstruyó dicha intervención. Sus manuscritos fueron extraídos en forma ingeniosa de la prisión y ello posibilitó que lo expuesto por él en el juicio se recogiera en un folleto impreso en forma clandestina en aquel momento.

La Historia me Absolverá es considerado por los estudiosos como el documento jurídico-político de mayor trascendencia en el siglo XX.

La Revolución convirtió el antiguo Hospital Civil Saturnino Lora en un museo que resguarda para la eternidad el pequeño local donde se desarrolló el juicio a Fidel, hace 65 años.

(Con datos tomados de Sierra Maestra)




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