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Tuesday 19 November 2019
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Octubre en la memoria de un pueblo que jamás será vencido

“(…) un pueblo que recuerda a aquellos mambises del 68 y del 95; un pueblo que ha resistido con una dignidad y una valentía sin paralelo en la historia la potencia imperialista más poderosa de la Tierra; un pueblo que no tembló en Girón, ni vaciló en combatir y aplastar a los enemigos; un pueblo que no tembló en la Crisis de Octubre, ese pueblo no podrá ser jamás vencido.”                                                                                                                                                                                                                            Fidel Castro                                                                                                                                                                             VIII Foro Nacional de Ciencia y Técnica 

17 de diciembre de 1993

El gobierno y pueblo de Cuba tras lograr que los invasores yanquis mordieran el polvo de la derrota en las arenas de playa Girón, se vio sometido a todo tipo de agresiones, sabotajes internos y  planes de asesinato contra sus dirigentes, con el propósito de generar desaliento y revueltas populares en la Isla que sirvieran de pretexto para una intervención militar directa de los Estados Unidos.

Tal situación imponía la búsqueda de acciones que frenasen los planes de la administración norteamericana contra Cuba. Es así como un acuerdo con la antigua Unión Soviética dio paso al proceso de traslado e instalación en la mayor de Las Antillas de cohetes portadores de ojivas nucleares de alcance medio e intermedio.

El descubrimiento de la operación luego de que un avión estadounidense sobrevolara la Isla, desencadenó el conflicto que, con escenario en Cuba, puso al mundo al borde de una guerra nuclear.

La Crisis de Octubre o Crisis de los Misiles, acontecida en octubre de 1962, fue una página de la historia en la que se definieron los principios de la Revolución Cubana, en la que como señalara el Ché en su carta de despedida, “… pocas veces brilló más alto un estadista…”.

Y es que Fidel ante la presencia de un bloqueo naval tomó acertadas y valientes decisiones: la declaración de alarma de combate que puso sobre las armas, según él mismo informó, a alrededor de 300 mil cubanos con elevado espíritu de lucha. Con el Comandante Raúl Castro en Santiago de Cuba para ponerse al frente del Ejército de Oriente; en el del Centro, su jefe, el Comandante Juan Almeida y el Comandante Ernesto Che Guevara en Pinar del Río, para asumir la jefatura del Cuerpo de Ejército en esa occidental provincia, para evitar que el enemigo nos sorprendiera.

En medio de esas tensiones y a espaldas del gobierno cubano, Jruschov y Kennedy, los presidentes soviético y norteamericano,  acordaron retirar de Cuba, con garantía de verificación, el armamento, a cambio de que EE.UU. no invadiera a la nación antillana.

La negación rotunda de Fidel de que el país fuese inspeccionado se resume en sus propias palabras.

“Jamás renunciaremos a la prerrogativa soberana de que dentro de nuestras fronteras somos nosotros los que decidimos… y nadie más”.

Y como respuesta a la exclusión de la representación cubana en el arreglo, Fidel firmó una declaración en la que se exigían cinco aspectos esenciales en las relaciones Cuba-EE.UU.

A la distancia de 56 años siguen sin respetarse por parte de la potencia imperialista las demandas de la nación antillana.

Se mantienen las actividades subversivas –disfrazadas con las peculiaridades de los nuevos tiempos-; el  bloqueo económico, lejos de cesar, se recrudece con los años y la base naval de Guantánamo, más que ser retirada, es utilizada también como cárcel.




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