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Thursday 14 November 2019
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Las aguas florecidas del río San Juan

Este 28 de octubre florecieron las aguas del río San Juan, en la ciudad de Matanzas, como un vasto jardín. Niños, estudiantes, veteranos combatientes y trabajadores recordaron al Comandante Camilo Cienfuegos, el rebelde de la eterna sonrisa y las mil anécdotas cuando se cumple el aniversario 59 de su desaparición física.

Leovanis Santana Domínguez, primer secretario del Comité municipal de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), exhortó a los matanceros a iniciar la tradicional peregrinación desde las inmediaciones del Parque de la Libertad hasta la calle Narváez, que renació de entre los escombros del olvido para convertirse en una de las zonas más atractivas del centro histórico yumurino.

A cada paso y a pesar de la temprana hora de la mañana dominical se incrementaba el grupo encabezado por la compañía de ceremonia y alumnos de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, los ‘Camilitos’, otra muestra del arraigo del Señor de la Vanguardia en el corazón del pueblo.

Como parte del homenaje se reconoció la trayectoria de varios compañeros con el otorgamiento del carné que los identifica como militantes de la UJC y, en otros casos, del Partido Comunista de Cuba (PCC).

La dirección del Gobierno en la provincia entregó a Teresa Rojas Monzón, primera secretaria del Partido en el territorio, los compromisos económicos y sociales para el 2020, cuando culmine la jornada conmemorativa por el aniversario 60 del triunfo de la Revolución.

De igual manera Boris Luis Guerrero Delgado, primer secretario del Comité municipal del PCC, ratificó a Monzón la aspiración de obtener la sede de las celebraciones por el 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional el próximo año al arribar al 326 cumpleaños de la primera urbe moderna de Cuba.

Asistieron además, Mario Sabines Lorenzo, vicepresidente de la Asamblea provincial del Poder Popular; Yosiel Landín, quien preside esta instancia de Gobierno en el municipio cabecera; y el General de Brigada Vicente Rodríguez Miró, Jefe de la Región Militar, entre otras autoridades.

En su intervención Lázaro Yeikel Marrero Chávez, quien dirige la Juventud Comunista en Matanzas, se refirió a la responsabilidad de las nuevas generaciones con la preservación del ideario del Héroe de Yaguajay, un luchador que, gracias a su carácter afable y liderazgo, es una de las personalidades más queridas de la historia revolucionaria.

Acompañada por su nieta de cinco años, Olga Lidia González fue una de las matanceras que arrojó flores al río:

“No puedo dejar de venir. Recuerdo que más o menos con la edad que tiene ahora Gabi, mi nieta, iba a un riachuelo cerca de la casa y así lo he hecho hasta hoy. Traer a la nieta es fundamental para que la tradición no muera, sé que ella lo recordará siempre y lo transmitirá luego a sus hijos.

“Yo tenía una compañera que, en un viaje de trabajo fuera del país, lo primero que hizo ese día fue buscar un acceso al mar para depositar sus flores, eso es algo importante, creo que refuerza nuestra cubanía. Camilo, además es tan admirado por todos, un hombre que aun con la estela de héroe, nos fue siempre tan cercano. Por su personalidad, su carisma y alegría, pero a la vez su voluntad y entrega a la Revolución el pueblo lo recordará siempre. Para mí es un deber como cubana estar aquí.”     

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El ardor no le cabía en el cuerpo y le coronó el nombre: Camilo Cienfuegos Gorriarán nació en la habanera barriada de Lawton un 6 de febrero de 1932, fruto de la unión de Ramón Cienfuegos, sastre de profesión, y Emilia Gorriarán, ambos procedentes de España. Desde pequeño practicó voleibol, pero fue el béisbol su deporte favorito. A los 17 años matricula en la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, tras el sueño de convertirse en escultor, pero tuvo que abandonar los estudios para aliviar, con el oficio de aprendiz de sastre, la crisis económica familiar.

En la época en que Cuba hervía contra el batistato se vincula a las demandas del pueblo, es fichado por los órganos represivos, por lo que decide emigrar hacia Estados Unidos con solo 21 años de edad.

En Nueva York supo del proyecto que encabezaba Fidel Castro y que iniciaría con la organización de una expedición armada en México. Una vez allí, sin recomendaciones de organización política alguna y a las puertas de una espléndida juventud, le fue difícil insertarse en el movimiento revolucionario, sin embargo, sus cualidades convencieron a los dirigentes rebeldes y el 2 de diciembre de 1956, figura entre los 82 expedicionarios que desembarcaron del yate Granma.

Es en la Sierra Maestra que Camilo y Che forjan la amistad que los uniría para siempre:

“Desde el ´Granma´, desde la derrota de Alegría de Pío estábamos juntos, sin embargo éramos dos caracteres muy diferentes. Y fue meses después que llegamos a intimar extraordinariamente”, dijo en una ocasión el argentino.

El más brillante guerrillero

Su quehacer como combatiente encuentra su momento cumbre con la invasión al centro de Cuba, considerada una hazaña estratégica.

Sobre esta operación, Camilo escribe en su Diario de Campaña, del día 9 de octubre de 1958: “…uno de los más grandes triunfos en el orden revolucionario, ya que a pesar de la numerosa fuerza del ejército de la tiranía, por tratar de exterminarnos, habíamos cruzado el largo recorrido desde Oriente hacia Las Villas, con solo tres bajas”.

En el marco de la invasión se produce el combate de Yaguajay, cuartel en el cual se agruparon las fuerzas enemigas, por lo que se requieren nueve días para tomarlo. Por la intransigencia demostrada en esa oportunidad, Camilo merece el apelativo de Héroe de Yaguajay.

Ante la huida de Batista y el intento de establecer un nuevo gobierno recibe la orden de marchar hacia La Habana y tomar la mayor fortaleza de la tiranía: el Campamento de Columbia, sede del Estado Mayor del Ejército, misión que cumple el 2 de enero de 1959.

Acerca de su liderazgo, expresa el Che:

 “…Su manera de ser, su carácter su alegría, su franqueza, su disposición de todos los momentos a ofrecer su vida, a pesar de los peligros más grandes con una naturalidad total, con una sencillez completa, sin el más mínimo alarde de valor, de sabiduría, siempre siendo un compañero de todos, a pesar de que al terminar la guerra era, indiscutiblemente, el más brillante de todos los guerrilleros…”

Un nuevo amanecer

Al día siguiente, el Comandante en Jefe Fidel Castro lo designa jefe de las fuerzas de tierra, mar y aire radicadas en la provincia de La Habana, disposición que lo convierte en el máximo dirigente rebelde en el occidente.

En la bienvenida a la Caravana de la Victoria el 8 de enero, Fidel le demuestra su confianza al interrumpir su discurso y preguntarle:

¿Voy bien Camilo?

 ¡Vas bien Fidel!, respondió el guerrillero.

El Che, al recordar este momento, asegura:

“No significa la casualidad de una pregunta hecha a un hombre que por casualidad estuviera a su lado, era la pregunta hecha a un hombre que merece la total confianza de Fidel, en el cual sentía, como quizás en ninguno de nosotros, una confianza y una fe absolutas…”

Instaurado el gobierno revolucionario en el poder, lo nombran Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde.

Inicia la leyenda

La insubordinación de Hubert Matos y un grupo de oficiales, en desacuerdo con el carácter socialista que adquiría la Revolución, determina el viaje de Camilo a Camagüey.

De regreso a La Habana, el 28 de octubre de 1959, el avión en que viaja se pierde. Unos días después, el 12 de noviembre, Fidel Castro, entonces Primer Ministro, informa el fin de las operaciones de búsqueda. Sus palabras dejan impresos para siempre los perfiles heroicos del combatiente extraordinario:

“Hoy es asombro de todos nosotros el recuerdo de la invasión, el recuerdo de todos sus hechos, de todas sus proezas. Sin embargo, ese era un hombre del pueblo, no era ningún privilegiado, no tuvo aquellos honores o aquella gloria porque alguien se la diera, sino porque él se los ganó. Y el consuelo que debe tener nuestro pueblo es que en el pueblo hay muchos Camilos y que Camilo seguirá viviendo en hombres como él, que se inspiren en él”.

Como una memoria común conservamos su sonrisa, mil veces reproducida, las anécdotas que demuestran un sentido del humor a prueba del horror de la guerra y las exigencias de la paz. En los ríos, el mar, los caminos y las piedras podremos reencontrarlo: solo una pregunta merece interrumpir el sueño eterno de los héroes: ¿Vamos bien, Camilo?

  • Fotos: Abel López Montes de Oca



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