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Tuesday 12 November 2019
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Después del 325, ¿qué…?

Los habitantes de la ciudad de Matanzas son testigos y protagonistas de un momento trascendental de la urbe neoclásica por excelencia de Cuba. Aun cuando haya quien todavía dude de los destinos del plan de restauración integral Matanzas 325 o critiquen algunas de sus acciones, lo cierto es que en la Atenas de Cuba tiene lugar una revolución constructiva sin precedentes.

Mucho han defendido las autoridades políticas, gubernamentales y culturales de Matanzas y asimismo el Conservador de la Ciudad, la idea de que el Plan 325 no concluyó con el aniversario de la fundación de la urbe yumurina, el 12 de octubre último, sino que constituyó una motivación, un impulso hacia la renovación integral de Matanzas.

Llegados a este punto, ¿qué viene después?, ¿existen fondos económicos y aseguramientos para continuar las obras?, ¿llegará Matanzas a verse totalmente bella?

A ello se refiere Leonel Pérez Orozco. “Hemos logrado que los proyectos de restauración de los espacios públicos y edificios patrimoniales marchen con calidad.

“Lo más difícil fue concentrar en un punto las acciones. Con ese objetivo los especialistas de Plan Maestro de la Oficina del Conservador oficializaron la Zona Priorizada para la Conservación, a partir de un acuerdo del Consejo de la Administración Municipal de Matanzas.

“El 325 evoluciona hacia un futuro muy fortalecido. Las obras reconstructivas de la ciudad tienen asegurados los presupuestos correspondientes para el año 2019. Ningún proyecto se queda huérfano de financiamientos, recursos humanos o materiales. Nos falta mucho por hacer, pero terminaremos cada uno de nuestros compromisos”.

¡Tanto se ha logrado en Matanzas! Incluso más de lo que imaginaron los habitantes de esta ciudad, quienes sufrieron años de dejadez y abandono. Desde ahora renace entonces la posibilidad de reconquistar la belleza que ya se evidencia en los principales sitios del centro histórico yumurino, Monumento Nacional, el segundo en cuanto a proporciones en el país.

“Se renovaron construcciones históricas y espacios públicos, entre ellos el corredor cultural fluvial de Narváez, donde se incluyen cinco proyectos culturales, la galería del “Lolo”. Somos la única ciudad de Cuba que tiene un malecón en un río.

“Recuperamos también dos cuadras de la Calle del Medio como espacio peatonal comercial. El próximo año continuaremos con dos cuadras más hasta llegar hasta Dos de Mayo.

“Terminamos también la Plaza de la Vigía, uno de los sitios más bellos que hoy puede mostrar la ciudad, donde resaltan la majestuosidad y la importancia de sus edificaciones.

“Es un área donde el patrimonio neoclásico exhibe sus máximos exponentes con el teatro Sauto, a punto de concluir, el Palacio de Justicia y el Cuartel de Bomberos, el primero y el último de ese estilo que se construyeron en Cuba.

“Es significativo también el rescate de los adoquines originales de este lugar, con el nodo del tranvía, el único expuesto en el país”.

Luego del 12 de octubre el Plan Matanzas 325 continúa su impulso para llegar al 75 por ciento en la renovación de la Zona Priorizada para la Conservación. Otros de los proyectos que se suman a la reconstrucción de los edificios patrimoniales y la reanimación de las áreas públicas donde se encuentran son los puentes, la iglesia fundacional de la ciudad, la cueva de La Campana y la bodega colonial.

Pérez Orozco actualiza sobre cómo será la ejecución de estas obras. “Antes de que concluya este año comenzarán las acciones de rehabilitación en los puentes y se extenderán hasta el 2020.

“La iglesia fundacional en su primera fase debe concluir a finales de diciembre, con una segunda etapa de trabajo en el 2019; mientras, los proyectos de la Cueva de La Campana, ubicada en las cercanías de Monserrate, y la bodega colonial, se llevarán a cabo el año que viene”.

Es válido destacar la labor de las autoridades gubernamentales y políticas en Matanzas y a los trabajadores de la Oficina del Conservador por lograr un sueño que ya sonaba a utopía en la primera ciudad moderna de Cuba.

También debemos agradecer el esfuerzo con que los obreros trabajan, bajo el sol o la lluvia, a muy tempranas horas o cuando el sol se pone, en función de que Matanzas reconquiste su espíritu ateniense de la cultura cubana.

“Hay muchas personas trabajando en esta gran obra. No solo es meritoria la calidad con que se ejecutan las labores, sino también la conciencia amorosa de hacer bien las cosas.

“Todo se hace con cuidado, profesionalidad, con cultura del detalle. El resultado es devolverle a Matanzas una prestancia, un brillo, un relieve muy merecido. Ello tiene un impacto social desde el punto de vista de que el ciudadano al ser receptor de estos beneficios se convierte en un participante”, destacó Ercilio Vento Canosa, Historiador de la Ciudad de Matanzas.

Si bien ha sido imprescindible la profesionalidad y rigor con que se han asumido las labores de remodelación, asimismo será determinante la participación popular en el cuidado de esas acciones a mediano y largo plazo, reflexiona Vento Canosa.

“Padecimos una larga estadía en la que no se hizo nada por esta ciudad. Por eso se explica que una parte de la ciudadanía tenga un criterio pesimista con una cierta lógica, pero solo con mirar alrededor se destruye cualquier mal augurio.

“A veces hasta valoran egoístamente las molestias que se les causan en un momento determinado, sin pensar en que esas dificultades anteceden a un beneficio posterior, colectivo y gratuito: se han arreglado los drenajes, se restauraron las fachadas, se cambiaron puertas y ventanas, se han pintado.

“Hay una parte de la población que está entusiasmada y hay quienes participan. Pero, en mayor medida sufrimos destrucciones por vándalos que han quedado impunes. ¿Qué necesitamos? El cuidado y la vigilancia”.

La idea que debe prevalecer es que este no fue el fin del 325, sino el inicio del 330. Luego de que los matanceros constataron que no se verían frustrados sus sueños, como tantas veces con anterioridad, hoy miran con otros ojos la grandeza que parecía perdida bajo sus pies.

Matanzas no es hoy la ciudad de hace tres años atrás, esa debe quedar solo como el recuerdo de lo que nunca más debe suceder. Para beneplácito de los habitantes de esta espléndida urbe, la Atenas de Cuba resurgió con más bríos que antes, con más esperanzas que antes.

El desafío ahora es ser consecuentes con el momento que vivimos hoy en Matanzas, contribuir con nuestro hacer diario para que esta ciudad de ríos y puentes florezca con el esplendor que conquistó por los años 60 del siglo XIX, cuando fue declarada Atenas de Cuba.

En nuestras manos está el compromiso de conservar tanta belleza contenida en la geografía matancera, en este anfiteatro que mira a la bahía ahora con el orgullo de su portento y el brillo de su sabida riqueza cultural.




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