Matanzas, un trozo de África en Cuba

Para comprender a la Cuba de hoy es inevitable acudir a la génesis de su identidad. Varias culturas se asentaron en la Isla para que naciera el criollismo. En esa amalgama de tradiciones, las de África sembraron una fuerte herencia que trasciende hasta nuestros días.

La cultura cubana de origen africano tiene sus orígenes con la llegada de los esclavos a Cuba. El arribo de pobladores del llamado continente negro a la Isla se incrementó en la primera mitad del siglo XIX para satisfacer la demanda de fuerza de trabajo en plantaciones azucareras y cafetaleras.

Desde el año 1555 llegaron a Matanzas esclavos de diferentes etnias africanas debido a la trata negrera, quienes se asientan en el territorio reembarcados desde La Habana, La Española (República Dominicana y Haití) o directamente del tráfico esclavista por puerto matancero.

En esos primeros años ocupaban el 6,7 por ciento de la población, cifra que se incrementó de manera considerable entre los siglos XVIII y XIX por la demanda de trabajo en las plantaciones azucareras y cafetaleras de la provincia. Es en extremo difícil calcular una cifra exacta de los hijos de África introducida en Cuba, pero el estimado más aceptado por especialistas es el de un millón 300 mil, provenientes sobre todo de la región subsahariana.

En Matanzas son conocidas varias de estas expresiones como las de origen yoruba (lucumí, takua, arará), ewe fon, gangá (mandinga, congo) bantú y los carabalí.

Los esclavos africanos nos transmitieron un invaluable patrimonio cultural, material e inmaterial, y fueron los promotores de cultivar en las entrañas de Matanzas sus costumbres, ritmos, danzas y una maravillosa oralidad presente en las esferas populares.

“La presencia de esta amplia gama de religiones y culturas desarrolló en Matanzas uno de los entornos más significativos de la mezcla de sus raíces. Surgieron así denominaciones y grupos étnicos que manifestaron sus religiones por medio del renacimiento de sus creencias expresadas en la Regla de Osha o Santería de origen Yoruba; la Regla Palo Monte de origen Bantú; la Regla Arará de origen Dahomeyano y la Regla EnkloriEnyeniAbakúa de origen Calabar”, explicó Yoelkis Torres Tápanes, líder del proyecto AfroAtenas.

Así, esta provincia puede considerarse como una de las más representativas cunas del folclor africano. “Su remanente cultural está presente en varios barrios y municipios de la provincia: Perico, Martí, Jovellanos y la propia capital provincial.

“Respecto al legado africano en Cuba podemos citar también los elementos ligados a la culinaria, a nuestra historia desde el despegue económico que logró la ciudad con el desarrollo de la industria azucarera, dentro del cual el negro fue un factor determinante.

“Realmente la cultura cubana de origen africano convierte a Matanzas en un sitio multicultural, multiétnico, donde podemos apreciar que estos elementos se reaniman y subsisten en el tiempo”, afirmó.

Para preservar la memoria oral y escrita de su fe y llevar a todos el legado cultural fue determinante la creación de los Cabildos, Asociaciones y Casas Templo, que unificaron a los esclavos de acuerdo con su nación. Según datos históricos estos comenzaron a existir en Matanzas desde 1801, bajo la implantación de regulaciones y normas por parte de las autoridades españolas.

Un cabildo solo podía ser integrado por personas de una misma nación, debían crearse en las afueras de la ciudad puesto que molestaban con sus fiestas a la vecindad. Se les prohibió usar en sus altares los santos no católicos y tocar los tambores, lo que provocó una simbiosis entre las deidades de la cultura afro y las católicas.

“En la urbe yumurina hoy existen Casas Templo y Cabildos, únicos de su tipo en Cuba, con un fuerte arraigo. Por ejemplo, están las casa de Armando Zulueta, en Perico; los Cabildo IyessaModdu y lucumí de Santa Teresa, en la casa de Tomasa Villamil, ambos en Matanzas”, remarcó el investigador.

UN PASADO QUE NUTRE EL PRESENTE

Fiel al legado de ritmos, danzas y creencias religiosas transmitidas a la cultura cubana por nuestros ascendientes africanos, Yoelkis Torres Tápanes creó un proyecto en el que el arte y la comunidad se complementaran.

El Callejón de las Tradiciones, ubicado en la barriada yumurina de Pueblo Nuevo, atrae a muchos turistas nacionales y extranjeros. Acerca de cómo surgió rememora que “diagnosticamos socioculturalmente a la comunidad y analizamos los elementos que la unen. De ese estudio resultó que era la religiosidad popular el común denominador, con prominencia de  las religiones cubanas de origen africano.

Donde antiguamente existía un macrovertedero, hoy se aprecia el primer producto turístico cultural-comunitario de Matanzas. “El Callejón de las Tradiciones demuestra cuánto podemos hacer por nosotros mismos y cómo podemos rescatar los elementos identitarios de nuestra cultura.”

El joven, graduado de Estudios Socioculturales, especificó cómo en este sitio se refleja la historia de la ciudad, en estrecha relación con el propio desarrollo de  la rumba, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

“Está adornado por un gran mural de 70 metros de largo que constituye un intento de contar la vida de Matanzas. Para ello se reflejan hechos puntuales como la representación de la deidad Olokum que, desde las profundidades del mar, dio la bendición para que arribaran a puerto yumurino los barcos que representan tanto la trata de esclavos africanos, como la llegada de los chinos, españoles y franceses que enriquecieron nuestra cultura”.

Se manifiesta también el desarrollo económico a partir del despegue de la industria azucarera durante el siglo XVIII, uno de los factores que determinó el nombramiento de la ciudad de Matanzas como Atenas de Cuba en 1863.

“Este espacio sociocultural contribuye a preservar nuestras tradiciones porque los elementos que forman parte de él tributan conocimientos sobre el legado africano en Matanzas y en Cuba.”

Las manifestaciones religiosas de origen africano ocupan un lugar destacado en Cuba, especialmente en Matanzas, y desempeñaron también una función importante en la preservación de los cantos, la música y las danzas.

La música evolucionó y en ella se perciben los aportes de sus raíces, con agrupaciones laureadas a nivel nacional e internacional como Afrocuba y Los Muñequitos de Matanzas. “Aquí estamos representados, por ejemplo, por las agrupaciones folclóricas que expresan mediante la música y la danza los elementos que forman parte importante dentro de la identidad nacional.

“En Matanzas perduran también tradiciones, como la festividad del cabildo San Juan Bautista, el 23 de junio y la práctica de tocar tambores a orillas del mar el 7 de septiembre, como ofrenda a Olokum, para que la buenaventura reine en la urbe.”

La presencia de los esclavos en nuestro suelo trajo consigo la relación biológica con otras razas, cuya consecuencia es el mestizaje del pueblo cubano, haciéndonos participes ineludibles de su maravilloso y rico legado cultural.

Entre los proyectos que se gestan actualmente en Matanzas está AfroAtenas, encaminado a divulgar, conservar y hacer perdurar la memoria, la tradición y el acervo de sus culturas.

“Uno de sus objetivos fundamentales es salvaguardar y revitalizar las tradiciones y costumbres que tengan que ver con la cultura y la identidad del matancero, como expresión de las interrelaciones entre estas y el legado africano.

“Contribuye a realzar la totalidad de expresiones de esta cultura y las formas transformadoras, que llegan a la comunidad y se muestran en los estilos de vida, las manifestaciones conductuales de sus practicantes, como hacedores y continuadores de estas tradiciones.”

Para Matanzas, el negro fue el agente decisorio de la historia, la economía, la cultura, la religión, la danza, la música y la tradición que hoy día tenemos como el legado más puro de África.

En su preservación descansa la posibilidad de cederlos también a nuestros descendientes como una de las riquezas culturales más amplias que poseemos. “Este es un trabajo que no es solo responsabilidad de los que estamos hoy, sino de poderlo continuar mañana y por eso debemos sentar bases para que esta riqueza cultural permanezca en el tiempo.

“Por eso hoy también se desarrollan muchas estrategias y en función de eso tenemos el Callejón de las Tradiciones. Próximamente también se implementará el Ateneo de la Rumba, que funcionará como una escuela de formación para el canto, la danza y la percusión folclórica. En su interior existirá una sala homenaje a los grandes rumberos que le dieron el valor que hoy distingue ese patrimonio nacional cubano.”

Decimos hoy que la población matancera es imagen presente del componente africano, que ha contribuido a la conformación de la nacionalidad cubana y la identidad de nuestra provincia. Matanzas llegó a ser, y es, un pedazo de África.

Publicado originalmente en Cubahora

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