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Thursday 19 September 2019
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Debo a la Revolución cubana la médica que soy

Foto: Noryis.

Lisvel Ana Morales Muñoz está convencida de que debe a la Revolución cubana la médica que es, su estatura humana, su compromiso con el país donde aprendió a ser solidaria, a darlo todo por el bien de los demás.

Por eso le impactó tanto tener que decirle a sus pacientes: “Regreso a Cuba. Se acabó el programa Más Médicos…”. Confiesa que por unos segundos todas aquellas personas quedaron mudas y comenzó un llanto colectivo, una reacción lógica, argumenta. “Le estaban quitando a la única doctora que había estado allí, en plena Amazonas.”

“Volví con el corazón roto a preparar mis maletas. En eso estaba cuando siento toques a la puerta. Era el enfermero con el recado de que debía regresar con urgencia al puesto sanitario. Sospeché, pero tuve que ir… Mi sorpresa fue tan grande como mi emoción. Había mucha gente allí, pacientes, la secretaria de salud, el prefecto. Todos se reunieron para decirme adiós, para darme las  gracias y ese gesto de agradecimiento es lo que importa.”

Con la fecha de retorno ya decidida, Lisvel pensó si visitar o no a Camila, su paciente más enferma. “Preferí evitarle el sufrimiento de mi partida. Sabía bien lo que yo significaba en su calidad de vida, en la atención a los padecimientos de su cáncer de esófago… Me fui sin verla.”

Horas después de su salida de Autazes, municipio del estado de Amazonas, un mensaje la puso al tanto del fallecimiento de Camila.

“Lo supe estando en el aeropuerto y rompí a llorar. Me voy  y,  por cosas del destino, ella fallece, una joven de 25 años, madre de cuatro hijos… Su deceso, la salida nuestra, todo eso se aglomeró en mi mente con  un impactante simbolismo. La recurrente imagen de la muerte, la triste realidad que le espera a los humildes de allí.”

Lo que más me duele, lamenta, es la certeza del vacío de puestos imposibles de cubrir con galenos brasileños. “Solo los cubanos trabajamos en cualquier lugar, por difícil que sean las condiciones.”

Dos años y cuatro meses llevaba en Brasil. En junio de 2019 hubiera concluido su misión, “de no ser por Bolsonaro”, se duele. “El tema de Cuba y sus médicos estuvo en su campaña eleccionaria, así que no nos asombró lo sucedido después de su triunfo, como tampoco la reacción del Estado cubano… La decisión fue la que tenía que ser. Nadie nos puede agredir así, ni mucho menos intentar mancillar nuestra dignidad, vergüenza, competencia profesional demostrada en muchas latitudes.”

De vuelta a casa, sonríe, nada supera el reencuentro con la niña,  la madre, el padre y el abrazo con la bahía de Matanzas, la imagen que la salvó en sus días nostálgicos en plena Amazonas, adonde imaginariamente acudía para espantar los “gorriones”.

Frente a ese bello trozo de mar está el consultorio Tamara Búnker, en la ciudad yumurina. Aunque las puertas para atender solo se abrirán en enero, Lisvel disfruta poniendo en orden su casa y su lugar de trabajo y, quizás, no desempaque del todo, porque ella, afirma, está a disposición del país, para las misiones que vengan.

“Agradezco esta nueva experiencia, como antes lo hice con la de Venezuela. A mis 38 años,  ha sido un paso superior en mi formación conocer a Brasil de cerca, interactuar con parte de su población, tener que estudiar y aprender el idioma portugués. Si a mi padre, estomatólogo de formación, lo saludé con un Misión cumplida, a mi Revolución le reitero las gracias por enseñarme  a ser más médica,  mejor  médica.”




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