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Thursday 19 September 2019
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Pepe Rivas y la dimensión de lo exquisito

Junto con su hija examina la pared donde cuelgan diplomas que marcan hitos en su vida, como el Premio de Periodismo José Martí por la obra de la vida.

José González Rivas mantiene intacta la costumbre de afincar sus historias en diplomas, fotos, libros, propuestas comunicativas, práctica común de los periodistas, diría cualquiera, con la salvedad de que en él, preservar alcanza la dimensión de lo exquisito.

Así que si usted piensa ir a su casa, con el más nimio de los motivos, o quizás escaso de tiempo, le aseguro que no podrá escapar fácilmente a la locuacidad de un hombre hábil en construir sintaxis, en amarrar las palabras a detalles trastocados en relevancia, por su particular manera de aderezar las historias.

Sin permitirme iniciar el diálogo de a lo que fui, Pepe me robó la arrancada, cambió mi paso y de la significación de su medalla Félix Elmuza, probablemente el primero en recibirla en Matanzas, me llevó a Tenerife, ciudad española donde se tomó una imagen justo donde Cristóbal Colón habitó por algún tiempo, y otra gráfica al lado del pozo adonde iba el Almirante a beber agua.

De España regresó a Matanzas, en los años 50, un tiempo donde estuvo tocando en la Orquesta Sinfónica, rememoró su paso por la escuela de Periodismo, su inclusión en el Colegio Nacional, la inesperada cobertura de los sucesos de Playa Girón y momentos de su larga ejecutoria como presidente de la Unión de Periodista de Cuba (UPEC) en predios yumurinos, responsabilidad en la que permaneció por largos 27 años.

Después de mostrarme todo lo que pensó podía agregarle nuevos elementos a mi entrevista, consciente de lo difícil que resulta escribir de quien mucho se ha dicho, Pepe abrió, despacio, con el orgullo de enseñar una medalla olímpica o un trofeo de guerra, un carné guardado por 35 años. “Es la prueba de mi distinción, me la dieron el 1 de septiembre de 1983”, dice orondo, en referencia a la Félix Elmuza, la más alta condecoración concedida por la UPEC.

Un encargo editorial deviene el pretexto, la posibilidad de hurgar en particular suceso e intentar develarlo hoy, justo  cuando se cumplen 39 años de que el Consejo de Estado de la República de Cuba instituyera el 10 de diciembre de 1979 la entrega de tan honrosa distinción.

“Aunque no estoy ciento por ciento seguro, parece que soy el primero en obtenerla en Matanzas, pero poco importa si lo fui o no, porque ese no es el asunto. Se trata de la evaluación para otorgarla. Antes primaba lo selectivo, ahora los años de permanencia en la organización y quizás eso no emocione tanto a los que se les da.

“En mi época la Félix Elmulza era otra cosa, por ejemplo, uno sentía un orgullo muy grande porque sabíamos que era fruto de un desempeño profesional destacado y el cumplimiento óptimo de las tareas”, comenta, mientras la vista me lleva a su pared galería. Allí, certificados, diplomas que marcan hitos en su existencia.

Como tesoro conserva su carné de la Distinción Félix Elmuza.

Curiosa resulta la coincidencia: tres décadas después de haber recibido la mocionada Distinción, en el año 2013,  Pepe mereció el premio periodístico José Martí, por la obra de la vida, el más alto galardón entregado por la UPEC.

“Lo veo como una continuidad significativa en mi vida. Es el premio mayor al trabajo de un profesional de la palabra”, confiesa con modestia y baja los ojos, los tira contra el piso, para esconder las lágrimas a punto de caer.

Lo miro y le recuerdo, para no emocionarnos juntos, el día en que el colega Roberto Pérez Betancourt recordó la especial manera de Pepe de enviarle telegramas a todo el que cumplía años, solo un aspecto, acotó, de su estatura humana.

A sus 85 años, Pepe sigue soñando con el libro que aún no le publican, con la certeza de un mejor periodismo, incluso con que un desempeño mejor de la UPEC es posible. Y si él lo dice, hay que escucharle. Y más que oírle, beber siempre de su experiencia.

A punto estaba ya de irme de su casa, cuando una pregunta casi me vuelve a cortar el paso. “¿Tú sabes que Elmuza vino en el yate Granma, que lo mataron días después y que  su padre llegó de Palestina a principios del siglo XX …?”

¿Quién era Félix Elmuza?

El 24 de Noviembre de 1917 nace en La Habana el revolucionario Félix Elmuza. Aprobó la enseñanza primaria y estudió para tenedor de libros. Muy joven publicó la revista Amena (1937).

Trabajó en El Sol de Marianao, en la capital cubana, donde redactaba la sección Noticiario Municipal y también como reportero en La Prensa y La Discusión.

Obtuvo en 1946, tras riguroso examen, el certificado de aptitud periodística de la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling e ingresó en el Colegio Nacional de Periodistas en 1949.

Fue jefe de información de los noticieros de la emisora radial Progreso Cubano (Radio Progreso, posteriormente) hasta que tomó en 1953 el camino del exilio por sus actividades revolucionarias y marchó a los Estados Unidos. Al llamado del líder revolucionario Fidel Castro, se reunió con este en México en febrero de 1956 y fue integrante del estado mayor de la expedición del yate Granma.

  • Fotos de la autora

Pepe siempre tiene algo nuevo que contar.




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