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Monday 23 September 2019
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Cuando las ciudades crecen, los desafíos también…

En la entrada, nada anticipa al visitante, procedente de la capital provincial, lo que verá a su arribo a la llamada Ciudad Bandera. La escultura ambiental de un cangrejo, a modo de bienvenida, más bien parece un recuerdo del pasado y no precisamente lo que más identifica a los cardenenses.

Hoy Cárdenas es otra cosa, es mucho más que un pueblo bañado por el mar. En un abrir y cerrar de ojos la ciudad se ensanchó y ganó prosperidad. Además de sus propios atributos, la cercanía al afamado balneario de Varadero le otorga atractivos adicionales y sustanciosos que atraen a la gente.

Nadie entiende muy bien cómo, pero en un tiempo relativamente breve el pueblo se repletó de coches, con todas sus consecuencias. Muchos más de los que hubo siempre. Según cálculos conservadores, ese medio de transporte y los bicitaxis trasladan al 40 % de la población.

El trazado urbano de Cárdenas fue concebido para privilegiar el desarrollo en torno al puerto y su futuro escenario industrial. De ahí que las principales avenidas marquen esa dirección. Pero al contrario de lo que esperaban los fundadores de la ciudad, hace rato la prosperidad se extiende hacia el oeste, donde se asienta el sector petrolero y, sobre todo, el esplendor turístico.

Eso obliga, en efecto, al uso indiscriminado de las vías secundarias, con la acometida de agua del viejo acueducto a solo 30 o 40 centímetros. Son calles no diseñadas para el transporte pesado que todos los días atraviesa la ciudad, sin descartar más de un centenar de ómnibus que cada jornada transportan a unos 17 000 trabajadores que laboran en Varadero.

“Todo eso compromete la suerte de las calles, inclusive luego del desvío concluido en el 2015 y que alivió un poco el embotellamiento de la circulación interna”, sostiene Lázaro Vicente Suárez Navarro, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular.

Los viales se resienten

Transformar gradualmente el mal estado de las calles es uno de los duros desafíos que tienen los cardenenses por delante. Constituye un apreciable obstáculo para el normal desempeño de la gente y una imagen que desdice de un pueblo orgulloso de su localidad.

Esa realidad se agrava de forma muy señalada con el uso del transporte de tracción animal, cuyas evidencias se notan en diversas zonas de la geografía citadina. Un medio admitido a regañadientes, lo que se dice «un mal necesario», según los propios habitantes.

“No hay una calle que no esté rota o llena de baches”, dice con exageración y amargura una vecina de la calle Minerva, desmantelada por el paso de los coches y la falta de mantenimiento. “Y lo peor es que a pesar del triste espectáculo no ha habido respuesta”, comenta la anciana mientras señala para enfrente de su casa.

“En este pueblo mandan los cocheros”, agrega para volver sobre el machacado y criticado tema de los coches, que a todas luces no son los únicos culpables.

Un poco más hacia el norte, en la calle Pinillos, barrio Fundición y Marina, Gilberto Junco Robert, ingeniero en refrigeración, levantó los brazos para llamar la atención del reportero. “Las calles están pésimas, siempre sucias y, hay que decirlo, la gente es muy indisciplinada, no cuida. Y esto es nuestro”.

Las causas y efectos de esta incidencia negativa figuran entre las principales preocupaciones de las autoridades del territorio, y así lo confirma Suárez Navarro.

Aclara que es una tarea nada fácil, pues se trata de una de las regiones de más alta circulación vehicular en el país, con un alto número de calles pavimentadas, para cuyo mantenimiento reciben niveles insuficientes de asfalto por problemas afrontados en la planta de Coliseo, en Jovellanos. “Este año nos han entregado 70 toneladas, que escasamente alcanzan para realizar algún bacheo”.

Al explicar los orígenes de la situación, el directivo asegura que la villa ha experimentado un desmedido crecimiento poblacional, muy por encima de los límites, lo cual ha impuesto un estado de orden muy complicado.

Es el municipio de Cuba que más rápidamente crece, con un patrón de ampliación del penúltimo censo hasta la fecha sin paralelo con ningún otro lugar.

“A Cárdenas hay que estudiarla y proyectar algunas medidas”, dice.  “Según inventario, el municipio posee una población superior a los 162 000 habitantes, y más de 100 000 residen en la cabecera, donde también hacen vida unas 20 000 personas de otros poblados; son trabajadores no estatales que se trasladan todos los días hacia acá con un inevitable impacto”.

A su juicio, el plan de reordenamiento necesita del concurso nacional. Señaló como uno de los problemas más serios el frente de transporte, pues actualmente disponen de solo cuatro Dianas para asumir la alta demanda interna.

El ingeniero Gabriel Gutiérrez, camagüeyano residente aquí hace ya algo más de una década, considera que como el número de ómnibus urbanos en activo está muy lejos de cubrir las expectativas, en la urbe sería muy provechoso el uso de los triciclos chinos como alternativa a la transportación masiva de pasajeros. Pero todavía la ciudad no los ha recibido.

Para él dicha opción permitiría fortalecer las rutas de mayor demanda, donde los pasajeros se ven precisados a pagar un pasaje muy caro a los transportistas privados para llegar a su destino. No todo el mundo tiene altos ingresos para dar uno y hasta dos cuc por cualquier recorrido, hay a quienes no les queda más remedio que el servicio del coche, comentó.

Impaciencia

El presente y futuro de la ciudad están condicionados por la ejecución de una inversión que incluye el nuevo acueducto. Una obra muy necesaria, valorada en más de 120 000 000 de pesos en moneda total, y que significará una mejoría sustancial en las condiciones de vida de la población.

Aunque en general los cardenenses se muestran muy agradecidos, algunos piensan que el nuevo acueducto es responsable también del mal estado de las calles, lo cual hasta cierto punto es verdad. Es decir, la gente celebra la idea, pero desean que se apresuren los trabajos para evitarse las incomodidades asociadas a las acciones constructivas.

Argumentan expertos que esa impaciencia es explicable, pero se trata de una inversión compleja, cuya ejecución en su primera etapa se extenderá hasta el 2021.

Explica Libán Abreu Ramírez, inversionista de la obra, que el proyecto rehabilitador de los sistemas de abasto de agua y saneamiento de la urbe se lleva a cabo por etapas, y que incluye tres objetos fundamentales: el acueducto, drenaje pluvial y el alcantarillado.

Dijo que hasta la fecha han ejecutado 120 kilómetros de redes, 20 kilómetros de conductoras, tres estaciones de bombeo, han colocado alrededor de 25 000 metros contadores para el ahorro de agua y realizaron dos canales de drenaje pluvial, de los diez previstos en calles principales y avenidas. Todo esto beneficia de forma directa prácticamente a la mitad de los pobladores.

Es lo mejor que ha pasado aquí, el agua ya sube hasta la segunda planta, reconoció Idalmis Campos Piñera, vecina de la calle Pinillos. «Quienes pasan por aquí y me ven limpiando, dicen: “oye, qué bueno”… Yo tenía antes que levantarme a las tres de la madrugada para ver si podía alcanzar un poco de agua. A veces se estaba cuatro y hasta cinco días sin venir».

Elio Díaz, residente en la zona de Pueblo Nuevo Sur, destacó la buena calidad del preciado líquido y su presencia de manera permanente. “Al principio hubo algún que otro salidero, pero enseguida se acabaron. Yo digo que por muchos que sean los inconvenientes, nada es comparable con los beneficios”.

Abreu Ramírez dijo que desde el inicio de la inversión han situado cerca de 8 000 toneladas de hormigón asfáltico y 14 calles han sido rehabilitadas tras la ubicación de la nueva red. Admitió, sin embargo, que el proyecto reanimador no ha recibido el volumen esperado de hormigón asfáltico e hidráulico, lo cual ha impedido en algunos casos tapar en tiempo la huella por donde va la conductora.

Más allá de los recursos propios de la inversión del nuevo acueducto y sin el menor sentimiento de frustración, las autoridades del municipio perseveran en seguir reparando los viales.

Según el Presidente de Gobierno, si finalmente reciben el volumen de asfalto previsto, trabajarán en la mejora de las calles Minerva, Sáez y Tenería en los últimos días de este año y principios del 2019.

“Lo otro es seguir con la estrategia de bacheo en las principales avenidas y en las zonas más pobladas, y no desistir en las acciones que redunden en más orden y disciplina. Ese es el compromiso que asumimos con esta hermosa ciudad, célebre por sus primicias y también por su historia”.

Tomado del periódico Granma




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