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Monday 23 September 2019
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Hallazgo en cementerio de Matanzas deshace leyenda urbana

El cementerio San Carlos de Matanzas es el tercer camposanto en importancia del país. Foto: Archivo de Granma

El cementerio San Carlos de Matanzas es el tercer camposanto en importancia del país. Foto: Archivo de Granma

Matanzas.–El hallazgo en el cementerio de esta ciudad de un cuerpo embalsamado por un método utilizado en el primer tercio del siglo XIX, es único de su tipo en la provincia y quizá en Cuba.

El descubrimiento ocurrió en la primera sepultura, ubicada en la entrada de la necrópolis en dirección a la capilla, y sobre la que existía una leyenda popular urbana según la cual en el lugar habían enterrado viva a una muchacha hija de un médico.

Luego de las pesquisas antropológicas a cargo del médico forense Ercilio Vento Canosa salió a la luz que se trata de la matancera Luisa María García Selló de Prieto, de 27 años de edad, quien falleció en Madrid el 25 de septiembre de 1889 y fue enterrada en el cementerio de San Carlos, aquí en Matanzas, el 20 de enero de 1890.

De ese modo se deshace la fábula sostenida de una generación a otra de matanceros y que detalla también que el padre colocó un brillante en la frente de la estatua, lo que suscitó que un tiempo después cortaran la cabeza de la efigie para hurtar la joya.

Según la información ofrecida por el también Historiador de la Ciudad, los restos momificados fueron hallados en el sarcófago durante las acciones restauradoras auspiciadas por la Oficina del Conservador para fundar el museo del camposanto.

Entre las notas curiosas mencionó el hecho de que el cuerpo se encontrara en un ataúd singular, una verdadera obra de arte, de exquisita elaboración, además del procedimiento utilizado y el elevado número de productos y sustancias aromáticas empleados para preservar el cadáver.

“En principio pensamos que se trataba de un ritual.Tenía una peluca y estaba amortajada con su ropa. El cuerpo estaba recubierto con vendas y una pasta de alumbre y yeso; se utilizaron unas 48 libras de sal decrepitada, bicloruro de mercurio, alumbre, bálsamos de Perú y de Copaiba, espíritu de vino, pimienta negra y trementina, entre otros materiales”.

Observó Vento Canosa que en la historia del embalsamamiento en el archipiélago cubano del siglo XIX, en la que Matanzas tuvo un desempeño notable, no se había encontrado nada de un valor patrimonial tan significativo.

Tomado del periódico Granma




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