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Monday 23 September 2019
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Una mujer con rudo oficio

A Bárbara Tapa la conocí hace solo unos días. Llevaba en su cabeza pañuelo y sombrero para protegerse del sol, el sudor bañaba su piel negra por el intenso calor de las dos de la tarde.

Ella se confundía entre los hombres que paleaban a las carretillas cinco metros de arena artificial para preparar la mezcla que utilizarían sus compañeros en la fabricación de losas y vigas para techo.

Sí, porque Bárbara trabaja en la Unidad Empresarial de base Matanzas, perteneciente a la Empresa Provincial de Producción Local de Materiales de la Construcción.

A pesar del rudo oficio y estar rodeada de fuerza masculina, ¿cómo se siente Bárbara?

“Me siento bien, ellos me ayudan, me apoyan y lo primero es echar la producción pa’ lante”.

¿Qué haces y cuál es tu función aquí en la unidad?

“Yo hago aquí de todo, aunque en realidad soy ayudante pero lo mismo cargo una carretilla llena de arena, granito o cualquier otro material,  que hago mezcla, coloco los moldes, cualquier cosa, el problema es producir pa’ que la gente tenga con que construir sus casas”.

Cuando llegué la vi paleando arena, ¿Cuántas carretillas usted carga diariamente?

“¡Uf!, todas las que sean necesarias, imagínate, nosotros hacemos una producción muy grande y como ya te dije yo soy ayudante junto a otra compañera que hoy no se encuentra porque está enferma,  ya tu sabes,  tengo que hacer mi trabajo y el de ella, porque pa’ eso somos los compañeros, para darnos la mano cuando haga falta,  no.”

¿Cuántas horas trabaja usted diariamente?

“ ¡Ah!,  Yo empiezo a las ocho de la mañana y a veces son las cinco de la tarde y todavía estoy dando pala y batiendo mezcla”.

¿Entonces usted trabaja  a la par de un hombre?

Hace un gesto en su rostro de afirmación y responde, “pues claro que sí,  aquí no hay miedo y posiblemente más que un hombre y que dos también”, señala a sus compañeros y ríe a carcajadas.

Mientras Bárbara vierte material a la concretera  para  hacer la mezcla de hormigón, insiste en conversar sobre su doble función de obrera y ama de casa, como hacemos tantas cubanas.

“Mira chica, yo me paso el día dale pa’ qui dale pa’lla, cargando carretillas, dando pala y cuando llego a mi casa hago de todo, limpio, cocino, lavo, friego y no me siento ni los callos”

Bárbara Tapa vive en la ciudad de Matanzas, en la calle Velarde entre Mujica y San Gabriel, hace más de cuarenta años trabaja como constructora y recientemente cumplió sus setenta años de edad.




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