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Thursday 19 September 2019
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Un guajiro de 105 años en Matanzas (+audio)

Cristóbal Valentín Hernández Suárez tiene 105 años y es de los más longevos integrantes de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños en la provincia de Matanzas.

Nació en 1913 en medio de los campos de Ceiba Mocha, aunque la actual división geográfica lo ubica en Limonar. La vida de este guajiro ha transcurrido entre las cañas y el trabajo duro en su finca El Mogote Negro.

Para la familia de los Hernández sobrepasar los cien años es normal. De la prole de diez hermanos, incluyendo a Cristóbal, hoy solo quedan los nonagenarios Domitilo, Agustín y José León. Suman entre todos casi cuatro siglos de historias arraigadas al trabajo duro.

Domitilo, Cristóbal y León.

Los longevos Mogotes de Limonar

El camino a los Mogotes, en la comunidad de San Francisco, es pedregoso y difícil. El sitio, alejado en medio de tanto verdor, hace cuestionar al viajero si de verdad pueden existir personas que prefieran tanto silencio.

En medio de la montaña está la casa de Cristóbal, que mantiene aún las paredes de palma típicas de un bohío cubano. En el patio está el mayor de los Hernández, permanece como mirando al vacío, a su edad de 105 años sus ojos se pierden en la oscuridad y los sonidos le parecen más lejanos. No obstante, la memoria teje los fragmentos de su vida y aunque vuelve y repite ciertos recuerdos, es capaz de hilvanar aún una historia.

“Yo nací en un sitio que se llamaba San Antonio y papá hizo esta casa aquí. Un día salí a pasear por casa de mi mujer, me quiso y tuvimos cuatro hijos. Aquí yo sembraba mucha caña, ya no trabajo.”

Su hermano José León, de 93 años, asegura que casi todos los Hernández se le han escondido por más de un siglo a “la pelona” y solo algunos han muerto antes y casi que por casualidad. Para él es el trabajo duro en el campo y el boniato una fórmula para la inmortalidad. De sol a sol permanecían cortando caña y no tomaron nunca leche de vaca.

Domitilo, a sus 98 años sigue siendo tan terco como siempre, y aunque se alejó de los micrófonos demostró su fortaleza, bien lo sabe su hija al tener que bajarlo de una mata de mangos.

La matrona de esta familia vivió la reconcentración y era capaz de aunar una prole de vejigos en su falda cuando contaba allá por la década sesenta del pasado siglo las historias de los mambises.

En los Mogotes casi todos tienen vínculos sanguíneos y en San Francisco se le creen leyendas y hay quien atribuye poderes sobrenaturales al agua de la zona. Lo cierto es que Matanzas representa una de las provincias más envejecidas de Cuba y este territorio parece hacerle frente al paso del tiempo.

Cristóbal y la familia.

Reconocer al guajiro es una fortaleza

Cristóbal es asociado a la organización de base de la ANAP en la Cooperativa de Créditos y Servicios Juan Ávila, en el municipio de Limonar. Los integrantes de la forma productiva no quisieron pasar por alto los 105 años del guajiro. Temprano en la mañana se montaron todos en un tractor y llegaron hasta su casa.

Cristóbal y los integrantes de la CCS.

El longevo ya había dispuesto que se asara un chivo, pero lo que era en principio una fiesta familiar se convirtió en algo más grande. A las manos de Cristóbal llegó un paquete de café, algo que le apasiona tanto como su obligada copita de vino.

En medio de aquella fiesta por la vida, más valió el gesto y el reconocimiento. Al finalizar la tarde y la quietud compilarse con el sueño, un guajiro de 105 años se sintió orgulloso y feliz.

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