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Monday 23 September 2019
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En Vigía, depende de las manos nuestras

También para Yisaimerunise Martínez la experiencia de representar a Ediciones Vigía en Guadalajara resultó novedosa y útil.

En el stand de Cuba en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara tuvo su espacio Ediciones Vigía; por vez primera la joven diseñadora Elizabeth Valero y la artesana Yisaimerunise Martínez representaron en tierra mexicana a la institución que hace más de tres décadas se consagra a la creación de volúmenes artesanales en la ciudad de Matanzas.

La Feria impresionaba porque participaron más de 40 países, pero en ella los libros de Vigía fueron únicos, hechos a mano –comentó Valero-, siempre las personas tenían preguntas para hacer sobre cómo se elaboran y por qué son solo 200 ejemplares de un título.
A Guadalajara llevó Vigía más de una decena de publicaciones, entre ellas, recientes como La ciudad que amo, de Loreley Rebull; Mecánica sobre el ciudadano A, de Luis Manuel Pérez Boitel; El banquete infinito, de Alberto Pedro Torriente con traducción de Linda Howe; y Compás de Fantasía, de Mayra Sablón.
Entre las propuestas de la editorial, la Revista del Vigía y los libros para niños diseñados por Marialva Ríos se incluyeron entre los volúmenes más atractivos para los lectores, comentó Elizabeth.
Ser parte de la Feria e interactuar con otras culturas te enriquece profesionalmente, permite el acercamiento a perspectivas diferentes del diseño; es una pena que muchas personas vayan más a pasear que a comprar libros, esa fue mi impresión, añadió la joven creadora.
También para Yisaimerunise representar a Vigía en Guadalajara, durante el evento que sesionó desde el 24 de noviembre hasta el 2 de diciembre último, resultó experiencia novedosa y útil para valorar mucho más lo distintivo y original de la editorial matancera fundada en abril de 1985.
Esos libros no tenían nada que ver con los nuestros –asegura la artesana-, eran todos hechos en máquinas. En Vigía se vive el hacer el libro de una manera muy diferente, todo allí era industrial, aquí el proceso es más humano, aquí depende de las manos nuestras.
  • Foto de la autora



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