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Thursday 19 September 2019
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Escuelas por la Matanceridad: amar a Matanzas desde el conocimiento

Fomentar el espíritu de la matanceridad desde el conocimiento es el propósito del proyecto que rige la Doctora en Ciencias Históricas Lissette Jiménez hace tres años.

“El conocimiento histórico, por sí mismo, es una fuente para generar sentimientos, valores, comportamientos. Escuelas por la matanceridad es un proyecto de investigación que gestiona la Universidad de Matanzas.

“Forma parte de un programa nacional que dirige el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas. Su núcleo fundamental tiene que ver con la relación entre la historia de la localidad y la matanceridad, como expresión de identidad local colectiva.

“Desde el año 2015 hemos desarrollado dos talleres, donde las escuelas del territorio presentaron sus principales experiencias, acciones de superación para maestros y directivos y mantenemos un contacto sistemático con organizaciones e instituciones afines y otras en las que también nos interesa incidir.”

Con carácter territorial, la estrategia de desarrollo de Escuelas por la Matanceridad se sustenta sobre tres líneas fundamentales. “Una tiene que ver con los conocimientos histórico-locales y a ello contribuyen los estudios que profundizan sobre el tema, sean o no de integrantes del proyecto.

“Otro interés tiene que ver con la investigación patrimonial desde la escuela. Ahí nos insertamos con el Centro provincial de Patrimonio, los museos y las instituciones culturales. La tercera estrategia tiene que ver con la relación entre los centros docentes y la comunidad. Una escuela tiene que parecerse al lugar donde se encuentra.”

La escuela funciona como institución centro de las actividades y proyecciones de este programa de educación histórica, patrimonial y axiológica. No obstante, el contexto es primordial, poniendo en primer plano de la enseñanza la historia local.

“Entre las experiencias positivas podemos citar, por ejemplo, las escuelas primarias del centro histórico de la ciudad aprovechan muy bien el contexto en función de acercar a los estudiantes al pasado.

“Pero en otras escuelas que están más alejadas, a los niños, sobre todo a los más pequeños, les es difícil salir del lugar donde estudian. Ahí viene a jugar su papel la comunidad. Cada uno de los lugares, pueblos, barrios tiene su propia historia. Por eso es importante profundizar en las raíces de aquello que resulta más cercano para ellos.”

Según refirió la profesora e investigadora, este se trata de un esfuerzo conjunto que intenta promover los valores de la ciudad desde el punto de vista arquitectónico, historiográfico, geográfico y cultural, para que los estudiantes consoliden su amor por Matanzas.

“Nosotros no abarcamos el programa de estudios que tiene determinado currículo. Nuestro interés es promover una visión de la historia matancera, fuertemente identitaria y que contribuya a que la matanceridad sea la brújula del acto educativo. ¿Qué modelo de matancero queremos? Uno que conozca su ciudad, la quiera, la haga suya, participe en su cuidado y en los procesos que tienen lugar en Matanzas.”

Escuelas por la Matanceridad, creado hace tres años, constituye una acertada estrategia para que, desde la escuela, la familia y la comunidad, la población comprenda, se comprometa y sea protagonista de la protección y conservación de las riquezas patrimoniales de la Atenas de Cuba.




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