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Thursday 19 September 2019
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Garantizar viviendas adecuadas a los cubanos

En estos días en que se aprobó el texto ampliado y modificado de la Constitución de la República para someterlo a referendo el 24 de febrero del próximo año, se abordó el tema de la definición de vivienda adecuada.

Y traigo el tema a reflexión puesto que vale precisar este concepto, que se maneja no solo en Cuba, sino en muchos países del mundo, al cual nuestro país se suma dentro de los fundamentos de la ONU.

Cabe señalar que se considera una vivienda adecuada a un espacio techado y cerrado donde las personas habitan. El término puede usarse como sinónimo de casa, hogar, residencia o domicilio. En cuanto a digna o decorosa, incluye el juicio de que se puede tolerar o utilizar sin deshonra.

La idea de las Naciones Unidas alude también a una edificación que permite a sus habitantes vivir de manera segura y en paz. La noción, por lo tanto, se vincula a ciertas características estructurales y ambientales de la morada en cuestión.

Es decir, cuando una persona reside en una casilla con paredes de cartón, techo de lona y piso de tierra, sin cloaca ni electricidad, se cataloga como un espacio no digno, ya que las condiciones que propicia ese tipo de casas son precarias.

Una vivienda adecuada debe proporcionar protección frente a las condiciones climáticas; poseer una estructura segura sin riesgo de derrumbe; contar con los servicios básicos de acceso a agua potable, desagüe y energía, lo que le llaman el habitable. La vivienda además tiene que brindar seguridad jurídica al residente.

En Cuba existen personas alejadas por su propio deseo de las estructuras urbanísticas o rurales habitables. No obstante, se mantiene el propósito de dignificar en lo posible la vida de esos pobladores con el esfuerzo de ellos y con medidas estatales que beneficien su estatus existencial.

Uno de los objetivos más preclaros del socialismo cubano es alcanzar para todos una vivienda adecuada, y eso, sin lugar a dudas, conlleva una alta dosis de conciencia y voluntad, tanto por las entidades locales como por los ciudadanos.




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