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Wednesday 13 November 2019
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Los dueños de la playa

 

Ante la relativa ausencia del hombre en las playas, las aves marinas pueden apreciarse en su máximo esplendor. Foto tomada de todofondos.com

Ante la relativa ausencia del hombre en las playas, las aves marinas pueden apreciarse en su máximo esplendor. Foto tomada de todofondos.com

Corre nuestra tímida temporada de frío y las playas cambian de dueño. El ser humano desaparece casi por completo de ellas y las singulares aves de mar lo colman todo: confianzudas, descaradas, hermosas, vuelan de un lado a otro, caminan allá o acullá, descansan en las aguas que cualquier termómetro cubano calificaría de «gélidas».

Las aves marinas, quién sabe si por un exceso poético de los grandes y medianos escritores, siempre han llegado acompañadas de mitos, leyendas o, tal vez, de un simbolismo tan tamaño que llega a rozar lo sacro, sobre todo cuando se estampa en las páginas de un libro.

Las gaviotas resultas las aves marinas más populares. Foto tomada de es.freeimages.com

Las gaviotas resultas las aves marinas más populares. Foto tomada de es.freeimages.com

Gabriel García Márquez, por ejemplo, nos muestra la relación entre el marinero y las gaviotas en su impresionante texto Relato de un náufrago.

«Para un hambriento marino solitario en el mar, la presencia de las gaviotas es un mensaje de esperanza. De ordinario, una bandada de gaviotas acompaña a los barcos, pero sólo hasta el segundo día de navegación. Siete gaviotas sobre la balsa significaban la proximidad de la tierra.»

«[…] Cierta vez estaba yo en cubierta con una carabina, tratando de cazar una de las gaviotas que seguían al barco. El jefe de armas del destructor, un marinero experimentado, me dijo:

-No seas infame. La gaviota para el marinero es como ver tierra. No es digno de un marino matar una gaviota.»

Descargar aquí Relato de un Náufrago Garcia Marquez, Gabriel – Relato de un naufrago

Los rabihorcados se encuentran entre las aves más aerodinámicas; pueden permanecer horas en el aire sin mover sus alas. Foto tomada de naturalista.mx

Los rabihorcados se encuentran entre las aves más aerodinámicas; pueden permanecer horas en el aire sin mover sus alas. Foto tomada de naturalista.mx

Otras de las aves más interesantes de nuestros entornos costeros resultan las fragatas o rabihorcados; esos pájaros negros inmensos que parecen no mover un músculo mientras vuelan y cuyas plumas traseras semejan una oscura y rígida espada.

Son famosos por sus variadas artes de pesca, que van desde capturar al vuelo pequeños peces en la superficie hasta robarlos a cualquiera que haya tenido mejor suerte. En última instancia se lanzan al agua.

Como algunos procederes del ave de marras rozan lo vandálico, se le ha caricaturizado más de una vez como pirata. Pero existe un rumor entre los hombres de mar que viene a salvar la dignidad del rabihorcado y que, para muchos, da origen al nombre. Dicen que cuando no encuentra con qué subsanar el hambre enreda la cabeza entre sus propias plumas hasta que el dolor de la ausencia de alimento se esfuma junto con la vida.

Los pelícanos resultan famosos por sus vertiginosos lances al agua. Foto tomada de hogarmania.com

Los pelícanos resultan famosos por sus vertiginosos lances al agua. Foto tomada de hogarmania.com

El pelícano, por su parte, resulta un elemento carismático de la zona. El peculiar pico con bolsa y los tonos serios del plumaje le dan un aspecto prehistórico y rudo.

Este animal no se ha salvado de la «comidilla» humana. Desde la antigüedad estaba relacionado estrechamente con el amor paterno y le atribuían el mérito de morir abriendo su buche con tal de alimentar a sus hijos. Algunas religiones aseguraban que el ave iba en un vuelo eterno persiguiendo la puesta del sol o que llevaba en su buche, mandado por seres «supremos», el agua para salvar al nómada sediento.

Los azulejos se encuentran entre las aves migratorias que cada año llegan a los montes cubanos. Foto tomada de www.juventudrebelde.cu

Los azulejos se encuentran entre las aves migratorias que cada año llegan a los montes cubanos. Foto tomada de www.juventudrebelde.cu

Pero el océano no solo es hogar; también se figura como camino. De esa manera lo ven y sufren las aves migratorias. Ernest Hemingway, en El viejo y el mar, regala una estampa que profundiza en lo que representa un pequeño pájaro para un hombre solo en la inmensidad de las aguas.

«Un pajarito vino volando hacia el bote, procedente del norte. Era una especie de curruca que volaba muy bajo sobre el agua. El viejo se dio cuenta de que estaba muy cansado.

El pájaro llegó hasta la popa del bote y descansó allí. Luego voló en torno a la cabeza del viejo y fue a posarse en el sedal, donde estaba más cómodo.

–¿Qué edad tienes? –preguntó el viejo al pájaro–. ¿Es este tu primer viaje?

El pájaro lo miró al oírlo hablar. Estaba demasiado cansado siquiera para examinar el sedal y se balanceó asiéndose fuertemente a él con sus delicadas patas.

–Estás firme –le dijo el viejo–.

Demasiado firme. Después de una noche sin viento no debieras estar tan cansado. ¿A que vienen los pájaros?

“Los gavilanes –pensó– salen al mar a esperarlos.” Pero no le dijo nada de esto al pajarito que de todos modos no podía entenderlo y ya tendría tiempo de conocer a los gavilanes.

–Descansa, pajarito, descansa –dijo–. Luego ve a correr fortuna como cualquier hombre o pájaro o pez.»

Descargar aquí El viejo y el mar el-viejo-y-el-mar

 Corre nuestra tímida temporada de frío y las playas, definitivamente, cambian de dueño. Uno, que no es García Márquez, ni Hemingway, ni nada que se le parezca, observa las aves de mar con similar sobredosis de poesía e intenta, dentro de lo que cabe, regalarles algo bonito.

Video de Piper. Corto de Píxar.



Estudiante de Periodismo


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