Search
Monday 23 September 2019
  • :
  • :

Matanzas: una ciudad que te atrapa

Matanzas: siempre me curas
después que el amor me enferma.
Si tengo la dicha yerma
y las palomas oscuras
me das tus vendas seguras…
Si me sobra el corazón,
si mis labios besos son
y no le encuentro remedio
voy a la calle del Medio
y me compro una ilusión
(Fragmento del poema Canto a Matanzas, Carilda Oliver Labra)

 

Matanzas, renovada en sus 325 años, regala belleza a quienes caminan por sus calles.
En el Centro Histórico de Matanzas, el Sauto corona la Plaza de la Vigía; y entre adoquines y farolas invita a un romance con la Atenas de Cuba. Matanceros y visitantes ansían el regreso a los palcos de un teatro que constituye ícono neoclásico de la urbe.

El paseo Narváez exhibe lo mejor del arte yumurino. Mientras que el río San Juan, con el vaivén de sus aguas, acompaña a los transeúntes y se vuelve testigo de amores y reencuentros.

La Catedral San Carlos Borromeo nos traslada hasta 1693. Su estilo barroco neoclásico atrapa por la sencillez y elegancia de su fachada.

El Parque de la Libertad, muestra como valor agregado la fuente de Leda y el Cisne, escultura del artista López Conde realizada en 1942. Pieza que junto a la conocida estatua de la libertad contrastan fuerza y romanticismo.

La Bahía, manantial de leyendas y nostalgias, bautiza la cuidad de ríos y puentes. En medio de su inmensidad se ve a José María Heredia inspirado por el Pan, la loma con siluetas de india dormida, que se alza al fondo del paisaje.

Todo te debo, Matanzas:
la Biblioteca, el estero,
tener alma y no dinero…
Te debo las esperanzas.
A mi pecho te abalanzas
con una pasión tan fuerte
que no basta con saberte
en mi sangre, detenida:
ya que te debo la vida
te quiero deber la muerte.

(Fragmento de Canto a Matanzas de Carilda Oliver Labra)

Con fotos de Abel López Montes de Oca




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mostrar Botones
Ocultar Botones