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Monday 23 September 2019
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¿Me jubilo o no me jubilo? He ahí la cuestión

Dicen que para algunos la jubilación es el momento propicio para “colgar los guantes”, como se diría en el argot deportivo, pero para otros la idea no se procesa, no se concibe, porque su mente y su energía están en disposición de combate en cualquier ring.

Lo que sucede es que los estilos de vida saludables y la cada vez mayor esperanza de vida, no permiten que el retiro se asocie al ocaso de la existencia, ni tampoco a la idea de un descanso definitivo después de muchos años de vida laboral.

Durante la tercera edad se puede ser útil a la comunidad, ya sea por medio de acciones relacionadas con las organizaciones de masa del barrio, con los círculos de abuelos o en labores de activismo en las escuelas.

Porque vale saber que el trabajo en la tercera edad es más una labor anímica que de carga física, pues lo que cabe es sentirse realizado, ocupado y también activo y más joven.

Muchos cubanos se plantean el desperdicio que supone para nuestra sociedad el no aprovechar el caudal de conocimientos y experiencias profesionales de quienes se pensionan.

Pero algunos dirán, ya trabajé suficiente y merezco jubilarme. Es cierto y se patentiza en las principales causas que motivaron ese acto, como enfermedades cardiovasculares y alteraciones del sistema óseo y muscular. Por eso es importante, para evitar impactos posteriores, entender la preparación de esa etapa, la cual implica un proceso
educacional de formación y aprendizaje de nuevos hábitos que se desarrollan en la fase de transición de trabajador a jubilado.

Cualquier avance en ese sentido repercutirá en un envejecimiento más saludable, pues son las personas que se sienten útiles y necesarias las que son felices.




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